Cuadros de Gran Vía de Madrid. Homenaje a la Gran Vía

Recientemente he participado en la exposición colectiva “Behind the secenes: más allá de la Gran Vía”.

Hoy mnuestro cada uno de los tres acuarelas de tres puntos distintos de la Gran Vía con los que he participado en esta exposición.

Cuadro en acuarela de la Gran Vía de Madrid desde la calle de Alcalá

Cuadro en acuarela de la Gran Vía de Madrid desde la calle de Alcalá. Acuarela, 70×50 cms

Recientemente he estado trabajando en esta serie de cuadros de Madrid pintados exclusivamente para la exposición que tendrá lugar en el Hotel Indigo de Madrid.

En esta ocasión he realizado estos tres cuadros de la Gran Vía de Madrid en tres obras desde tres puntos principales de esta famosa calle.

Desde el cruce de la calle de Alcalá con Gran Vía pasando por la Plaza de Callao hasta la bajada hacia la Plaza de España.

En el primer cuadro como comentaba se aprecia la subida desde la calle de Alcalá con el edificio Metrópolis en la esquina en una perspectiva algo vertiginosa con la iglesia de San José a la derecha con su fachada de tonos rojizos y el cielo en pinceladas pequeñas que se aclara a blanco en el horizonte desde el azul intenso de la parte más superior hasta casi el blanco del fondo, algo que casi sucede en los tres cuadros.

Cuadro en acuarela de la Gran Vía desde Callao

Cuadro en acuarela de la Gran Vía desde Callao: Acuarela, 70×50 cms

En la siguiente obra nos situamos en la Plaza de Callao donde nos giramos y miramos de donde subimos para ver la bajada de la calle y el famoso edificio de Telefónica a la izquierda, hoy día sin la antena de color rojo y blanco pero que he pintado ya que en el momento que decidí pintarlo aún estaba provisto de ella.

Los taxis, autobuses y turismos se acumulan en el cruce para girar. Las sombras de unos edificios junto a otros se alargan a través de las fachadas a ambos lados de la calle y al igual que sucede con el cuadro anterior en este el cielo juega un papel importante también ocupando gran parte del cuadro difuminándose en el horizonte.

Cuadro en acuarela de la Gran Vía hacia Plaza de España

Cuadro en acuarela de la Gran Vía hacia Plaza de España. Acuarela, 70×50 cms

Finalmente con la última obra nos situamos casi llegando a Plaza de España en el último tramo de la Gran Vía donde se alza ante nosotros la Torre de Madrid, otro de los edificios más conocidos de la ciudad. Peatones esperan a que el semáforo les de paso mientras que nosotros nos asomamos al pavimento para poder ver la ancha avenida y sus edificios.

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Dos cuadros en acuarela del parque del Retiro, Madrid

He estado trabajando recientemente en dos acuarelas de Madrid en las que el Retiro es protagonista.

Madrid y el Retiro más en concreto con los motivos principales de estas dos acuarelas que he pintado recientemente.

De tamaño no muy grande he pintado dos lugares muy conocidos por todos los madrileños así como por los turistas que se acercan a la ciudad. Estos dos rincones de la ciudad no han cambiado nada desde que se inauguraron y hoy día son muy visitados.

 

Cuadro en acuarela del estanque del Retiro en Madrid

Cuadro en acuarela del estanque del Retiro en Madrid

El estanque con sus barcas de color azul sobre el agua es algo muy bonito de contemplar y en especial el reflejo que se produce sobre la misma es algo que me llamó de manera especial la atención y quería de alguna manera plasmarlo en este cuadro. Con acuarela se pueden lograr bien este tipo de efectos utilizando diferentes capas de color de más claro a más oscuro.

Cuadro en acuarela del Palacio de Cristal en el Retiro, Madrid.

Cuadro en acuarela del Palacio de Cristal en el Retiro, Madrid.

Por otro lado el Palacio de Cristal del Retiro es otro de los lugares más representativos de este parque. Se trata de un lugar tranquilo y sin ruido a pesar de estar en el centro de la gran ciudad.

Pero aquí se respira tranquilidad y es bonito poder pasar un rato agradable en este lugar. También aquí me interesaba pintar el reflejo de la construcción sobre el pequeño estanque.

Ambos cuadros tienen una pincelada pequeños utilizando y mezclando distintos tonos dentro de la gama de verde.

Podría decirse que he utilizado prácticamente la misma gama de colores tanto para un cuadro como para otro ya que si se ven a la vez se podrá apreciar este aspecto.

Dos acuarelas de dos lugares de Madrid

Recientemente he terminado dos acuarelas de dos lugares muy distintos de Madrid.

El Paseo de Recoletos y un rincón del parque del Retiro en dos cuadros de mismo tamaño y formato.


En ocasiones pinto cuadros en pareja como en esta ocasión que he pintados estas dos acuarelas de dos lugares del centro de Madrid. Me gusta pintar lugares muy representativos de Madrid y también como es el caso lugares menos transitados o al menos obtener una mirada menos conocida de la ciudad ya que Madrid posee lugares de gran belleza y de mucha tranquilidad en una ciudad así.

Cuadro del Paseo de Recoletos .

Por un lado empezando por la izquierda una acuarela del Paseo de Recoletos en Madrid. Las sombras a lo largo del paseo marcan el trayecto y por otro lado fue el atractivo que me llevó a pintar este cuadro.

Los árboles también marcan el recorrido de colores amarillos, verdes en distintas tonalidades y con pinceladas pequeñas que pueden inspirar Impresionismo tal y como es ya que mi pintura respira mucho de influencias de la pintura Impresionista.

Al fondo algunas figuras se acercan hacia nosotros caminando por este paseo tranquilo que a pesar de estar en unas de las arterias más transitadas de Madrid aún permanece como hace años.

Cuadro del Parque del Retiro, Madrid.

A la derecha un cuadro de similar composición pero de un tema algo más íntimo, menos abierto.

Se trata de un cuadro de un rincón del Parque del Retiro en Madrid. Un rincón como digo tranquilo y sosegado donde poder descansar un poco y lo bonito es que ese vergel de tranquilidad está en mitad del centro de la ciudad de Madrid.

Un gato se acerca al seto de la derecha del cuadro acechando algo. Un elemento que es curioso en la acuarela ya que no hay presencia de figuras humanas alrededor pero si el gato lo que hace ver la tranquilidad el factor de la no presencia de personas en el cuadro.

En esta ocasión es un cuadro de comienzos de otoño con algunas hojas de los árboles amarillas por el comienzo de la estación.

Como digo una pareja de cuadros que he pintado con el propósito de pintar la misma composición en ambos cuadros. Puede recordar también las composiciones realizadas por Gustave Caillebotte

 

Pintar Madrid

Algunos cuadros al óleo de Madrid

A lo largo de los últimos años he realizado algunos cuadros al óleo y en acuarela de Madrid. Todo cambia y mi pintura y el modo de entenderla también.

Hoy me gustaría repasar algunos de los cuadros que he realizado en los últimos tiempos tanto en óleo como en acuarela de la ciudad de Madrid.

Cuadro al óleo de una panorámica de Madrid

Cuadro al óleo de una panorámica de Madrid

No hace mucho que miraba el cuadro que aparece sobre estas líneas de una vista de la ciudad de Madrid y que pinté por encargo hace unos años. Era un cuadro de gran formato de una vista de la parte norte de la ciudad en el que se veían algunos de los edificios más destacados de su perfil con una luz de tarde algo anaranjada y rosácea con tonos morados y en el que una gran sombra cubría la zona inferior del cuadro dejando de manifiesto las nubes del cielo.

Hay una zona vital en este cuadro que es sin duda la zona inferior oscura en la que se acrecienta la luz en la parte superior de la línea de los edificios. Este contraste de claro y oscuro, de luz y sombra hace que el cuadro cobre una personalidad propia. A veces este tipo de detalles en la pintura es lo que hace cobrar protagonismo en un cuadro. Es decir no es si el elemento principal que sería la ciudad en este caso sino la luz que envuelve el cuadro.

Un fenómeno secundario se convierte en principal, si no fuera por este momento de luz el cuadro probablemente nos diría otras cosas, no por ello sería peor ni mejor pero sería diferente.

El color y las nubes es otro elemento a destacar de este óleo. Se trata de la combinación de los colores de las nube y la ciudad. Tonos rosas, violetas, ocres anaranjados combinan con las tonalidades de los edificios de la ciudad donde se encuentran también estos colores.

Hoy no pintaría así esas nubes, no crearía esa masa de color sino que utilizando una pincelada más pequeña y fina las compondría. Como decía al comienzo mi pintura ha cambiado con el tiempo y el modo de entenderla también al igual que el modo de entender el paisaje y el color. No quiere decir que sea ni peor ni mejor antes o ahora, simplemente ha cambiado.

Cuadro en acuarela de una vista de Madrid

Cuadro en acuarela de una vista de Madrid

Otro de los cuadros de Madrid que he pintado últimamente y que es contrario al que he descrito antes es esta vista de una zona de Madrid con mucha más historia. Se trata de una vista desde el lago de la Casa de Campo en invierno. Se trata de una acuarela y la técnica lo cambia todo ya que el modo de interpretar el paisaje con acuarelas es diferente al óleo. También cambia que es un cuadro reciente a diferencia del anterior y esto se aprecia tanto en la técnica utilizada como en el acabado.

Una vista de un lugar muy peculiar de Madrid que es esta vista desde el Lago de la Casa de Campo en la que se ve el Palacio Real y la antena del edificio de La Telefónica ubicado en la Gran Vía.

Se trata de una vista que ha cambiado poco en los últimos años y se ha mantenido así desde hace siglos con las lógicos cambios como es natural en una ciudad como Madrid aunque el paisaje que he pintado está orientado hacia la parte antigua y por eso es prácticamente imposible que pueda cambiar mucho.

Es una acuarela de tonos muy suaves y de pincelada pequeña y ligera y con gran luminosidad al fondo entre nubes con una neblina muy típica de una mañana de invierno en esta zona debido al río Manzanares que pasa por allí.

Se podría decir que es una vista muy impresionista pintada con acuarelas de esta zona de la ciudad. Con un tratamiento del color y de la luz algo complejo en el cuadro y con varias capas de pintura hasta lograr el efecto deseado.

Son dos cuadros muy distintos entre sí por lo que es muy distinto el tratamiento del color pero también lo es porque entre los dos cuadros hay un espacio de dos años y es lo que hace diferente también el tratamiento del paisaje.

Es bueno siempre comparar nuestro trabajo en el tiempo y volver la vista atrás y ver cómo era nuestra obra hace unos años y cómo es en al actualidad aunque sea en diferentes técnicas y el tema sea el mismo en este caso paisajes de Madrid. Es muy interesante hacer crítica de nuestra obra y así ver su evolución para al final saber el camino que deseamos recorrer.

Dos paisajes en acuarela, entre la ciudad y el paisaje

Cuadro en acuarela de una vista de Madrid

Cuadro en acuarela de una vista de Madrid

No hace mucho que he terminado dos cuadros en acuarela de dos paisajes de Madrid muy distintos entre sí. Se trata de un paisaje urbano por un lado y de un paisaje de montaña por otro. Ambos realizados con la técnica que suelo utilizar cuando pinto con acuarelas destacando al luz que hay en cada cuadro.

 

El primer cuadro es una vista de Madrid desde el lago de la Casa de Campo, un lugar al que muchos madrileños suelen acudir a realizar algún deporte o bien a pasear. Se contempla una vista muy bonita de Madrid. Se trata de un cuadro con una luz muy clara de mañana, quizás de una mañana de otoño o de invierno en la que se puede contemplar árboles sin hojas excepto los pinos y el color gris y azul muy claro predomina en toda la acuarela. El cielo y las nubes hacen que el ambiente sea más claro sumiendo a la ciudad en una neblina propia de esta época por las mañanas.

Cuadro en acuarela de la Sierra de Guadarrama

Cuadro en acuarela de la Sierra de Guadarrama

 

Por otro lado está el paisaje de la Sierra de Guadarrama, porque Madrid aparte de ser ciudad también es motaña y paisaje y a pocos kilómetros de la gran ciudad podemos encontrar lugares que aún a día de hoy permanecen inalterables. Esto es peculiar y a la vez cuesta creer a otras personas de otras provincias ya que la ciudad lo canibaliza todo y cuando decimos Madrid nos viene a la mente una gran ciudad pero no es así ya que como muestro en este segundo cuadro se puede apreciar al cumbre de La Maliciosa, una montaña muy bonita que adquiere su nombre debido al trabajo que cuesta coronar la cima.

La luz del otoño envuelve esta acuarela de tonos ocres y dorados que se proyectan sobre la montaña bajo un cielo lleno de nubes grises y azuladas. Es realmente espectacular el poder ver este tipo de escenas en la montaña y poder retratarlo.

Lo que me apetecía desde un momento era pintar una pareja de acuarelas del mismo tamaño de lugares cercanos entre sí pero con grandes diferencias.

Madrid y el pintor Aureliano de Beruete, los escenarios de sus cuadros

Aureliano de Beruete dedicó gran parte de su obra a plasmar los paisajes de los alrededores de Madrid. Siguiendo el curso del río Manzanares se pueden contemplar aún los paisajes que este gran artista pintó con soltura. Aureliano de Beruete al parecer pudo dedicarse a la pintura debido a su desahogada situación económica lo que hizo que se dedicara a pintar lo que realmente quería pintar sin doblegarse a las modas o a los motivos que mejor vendían en la época y con la técnica que se requería en ese momento y de este modo adoptó una técnica impresionista muy suelta con gran carga de pintura en todas sus obras y en cuanto a motivos se centró en el paisaje de Madrid y alrededores aunque también pintó los lugares que visitó en sus viajes por Europa como Francia o Suiza.

A través de las siguientes fotografías que muestro a continuación se puede comparar el paisaje actual con el que pintó en su día el artista. Me parece interesante la comparación del paisaje sobre todo porque a día de hoy muchos de estos paisajes conservan prácticamente la misma vista y en otros casos ha cambiado bastante.

 

El primer cuadro en el que realizo la comparación es el cuadro del Puente de los Franceses. En el cuadro Beruete quiere resaltar el reflejo de los arcos del puente en el río Manzanares con una luz de tarde que entra por el lado izquierdo y proyecta las sombras donde se sitúa el pintor sobre el agua. Se trata de un trabajo excepcional en el que el punto de vista se centra muy bajo sin mostrar el cielo. Junto al cuadro vemos la imagen actual del puente pintado del mismo color. Este lugar está prácticamente igual a la época en la que el artista realizó este cuadro.

 

La siguiente vista quizás sea la que más ha cambiado respecto al cuadro original pintado por el artista en su día. Se trata de la orillas del Manzanares que Beruete pintó con gran soltura y maestría, ya que el efecto lo logra con una pincelada larga y a base de bastante carga de pintura.  Cierto es que la foto elegida para compararlo es bastante diferente en iluminación que la que tiene el cuadro pero nos podemos hacer una idea de cómo era esa zona de Madrid en esa época y cómo lo es en la actualidad aunque con el soterramiento de la circunvalación que ha pasado por aquí desde hace años se ha ganado mucho. Podemos apreciar en el cuadro los tendederos y las pequeñas chabolas al margen del río.

 

La última comparación entre cuadros y fotografías es esta vista de la Sierra de Guadarrama que Beruete pintara asomándose a las inmediaciones del Monte del Pardo, una de las reservas naturales más grandes y con más riqueza de paisaje cercana a Madrid o al Plantío de los Infantes por donde hoy día discurre la Autovía de la Coruña y que el entorno ha sido altamente modificado. Pero lo que sigue igual es el perfil de la Sierra de Guadarrama que habiendo sido declarado Parque Nacional recientemente conserva sus cumbres intactas y el paisaje si comparamos la última imagen es prácticamente igual al que en su día pintó el artista.

A este pintor le gustaba de mañana cargar todo el material de pintura necesario y desplazarse en coche o en tren a los puntos donde intuía que podía realizar lo que buscaba acompañado de un ayudante pasaba la mañana para asistir por las tardes al Ateneo y por las noches al Café Suizo a tertulias del momento.

Beruete realizó numerosos cuadros de muchos tamaños y creo que se le debería rendir un sincero homenaje a un paisajista que sentó el interés por un nuevo modo de ver la naturaleza y el entorno que nos rodea realizando una exposición en algunos de los Museos Nacionales que tenemos.

Exposición homenaje a Aureliano de Beruete, una imagen para el recuerdo

Exposición homenaje a Aureliano de Beruete, fotografía de La Ilustración anrtistica, 1912

Exposición homenaje a Aureliano de Beruete, fotografía de La Ilustración anrtistica, 1912

En el mes de abril del año de 1912 se celebraba en la casa de Joaquin Sorolla la primera exposición individual a título póstumo dedicada a su amigo el pintor madrileño Aureliano de Beruete. A esta exposición como muestra la imagen adjunta acudían los reyes de España  Alfonso XII y Victoria Eugenia de Battenberg junto a él en la fotografía podemos ver al propio Sorolla y al hijo del pintor fallecido.

Fue quizás la primera exposición individual de Beruete en la que se expusieron gran cantidad de trabajos de temas de Madrid y provincias de alrededor junto con numerosos estudios en pequeño formato. Beruete fue un pintor de pequeño formato en general ya que como discípulo de Carlos de Haes tomó la iniciativa de pintar al aire libre por eso en su obra no hay gran formato todo lo más que llegó a

Aureliano de Beruete, "El Manzanares", 1908, 81x58 cms

Aureliano de Beruete, “El Manzanares”, 1908, 81×58 cms

pintar fue de un metro o metro y medio ya que debían ser tamaños cómodos para su transporte y realización al aire libre. Se sabe que llegó a pintar dentro de un coche o carromato cuando hacía mal tiempo. Supo captar perfectamente con esa pincelada nerviosa tan característica suya muy improvisada y tan natural que al alejarnos toma todo forma haciendo de su conjunto una gran obra de arte y ofreciéndonos una imagen y luz muy real en ese preciso momento. Beruete debido a su cómoda posición económica pudo realizar los temas que quiso sin estar obligado a aceptar otro tipo de temas más comerciales sino pintar realmente los cuadros que quería pintar, de este modo su pintura cobra una gran consistencia en el tema siendo muy homogénea. La fotografía que adjunto de la exposición no es de gran calidad, no he podido encontrar una mejor pero uno se puede hacer a la idea del momento retratado. El retrato que está detrás de la figura de Sorolla (primero por la izquierda) es un cuadro que el propio Sorolla realizó de Beruete, un soberbio retrato en el que sentando y abrigado con su capa muestra el estudio del pintor, un retrato que nos recuerda a Velázquez nada más verlo tanto por su luz como por su técnica empleada. Desde hace años no se ha vuelto a realizar una exposición de Beruete y creo que cada día existe más adeptos al artista, curiosamente gente joven que descubren al artista y quieren saber más sobre él. De momento en el Museo del Prado nos conformaremos con algunos cuadros que podremos ver en la sección de pintura del siglo XIX aunque la mayor parte de su obra está diseminada en manos de coleccionistas privados y muchos otros cuadros en paradero desconocido esperando que salgan a la luz algún día y con la esperanza de poder verlos juntos algún día en una exposición.