Dos cuadros de Jávea a diferente hora del día

Hace unos años pintaba un cuadro de Jávea del Cabo de San Antonio al atardecer.

Se trataba de una vista de este magnífico lugar con sol de tarde iluminando parcialmente la cumbre del lugar.

Hoy he vuelto a pintar Jávea pero esta vez una vista del Cabo de San Martín, justo al otro lado de Jávea. Esta vez el cuadro lo he pintado por encargo y con luz de mañana.

Se puede apreciar como cambia toda la luz y como las rocas por ejemplo en ambos cuadros tienen un color muy diferente.

De los tonos más suaves y menos contrastados del cuadro de la izquierda en el que los últimos rayos de sol iluminan la parte alta de la zona montañosa a los colores claros y llamativos del cuadro de la derecha en el que también las sombras aparecen mucho más pronunciadas tanto en la franja de tierra del horizonte del Cabo de San Martín como en las rocas que se aprecian en primer termino.

El color del mar más suave y de tonos azules y con algún verde del cuadro de atardecer frente a los azules ultramar, turquesa y verdes esmeralda del cuadro con luz de mañana.

Y es que el paisaje y lo que nos proporciona y evoca en cada momento del día cambia mucho según lo veamos con un tipo de luz u otro.

Porque si hablamos del aspecto de composición de ambos cuadros, en los dos la línea del horizonte está alta dejando gran parte del cuadro dedicado al mar y a las rocas y centrando nuestra mirada hacia abajo.

Por último el cielo es otro de los elementos que se diferencia en ambas pinturas siendo de tonos rosáceos y violetas mezclados con algún azul claro en el cuadro del atardecer y con colores azules claros en el cuadro con luz de mañana.

 

Cuadro al oleo de un paisaje del Canal de Castilla

Tras un periodo dedicado a realizar pintura impresionista he vuelto al camino para realizar una pintura que se acerca al pre-Impresionismo o la pintura de la Escuela de Barbizón.

 

Paisaje del Canal de Castilla, oleo sobre lienzo

Paisaje del Canal de Castilla, oleo sobre lienzo

Siempre he creído que pintar en realidad lo sabe hacer todo el mundo y con el tiempo y trabajo la técnica se aprende y se acaba pintando o representando la realidad. Ahora bien, pintar no es sólo eso y la parte más difícil de la pintura en mi opinión es crear una obra consistente y mantener el rumbo firme creando un tipo de pintura por el que nos reconozcan y sepan que ese cuadro que se está viendo en ese momento tiene el inequívoco estilo nuestro.

Esto es lo realmente difícil. Con el cuadro que presento a continuación se puede decir que me ha devuelto al camino de nuevo del que había salido.

Tenía un amigo que solía comentarme que no hay que hacer excursiones innecesarias por senderos que no conducen a ninguna parte y hay que mantenerse firme en lo que deseamos hacer y olvidarse de influencias u otros motivos que nos hacen abandonar nuestro camino. Eso está bien pero a veces forma parte del proceso de aprendizaje del propio artista.

Como comentaba antes tras unos años tendiendo en mi pintura a una técnica impresionista he vuelto a ese medio camino entre la pintura del Impresionismo y el Romanticismo tardío, lo que hicieron los artistas de la Escuela de Barbizón.

Mis hijos bajo el gran árbol

Mis hijos bajo el gran árbol

Hace muchos años en mis primeras exposiciones y cuadros ya se podía vislumbrar lo que hoy he terminado haciendo. Hay comentarios de personas que sin saber porqué se te quedan grabados y recuerdo un día que una persona en una exposición de pintura me dijo que mi pintura el recordaba a algunos cuadros de artistas de la escuela de Barbizón, algo curioso que sin saber con el paso del tiempo volvería al mismo lugar del que salí.

A veces la meta o lo que buscamos está junto a nosotros, tan cerca que no podemos verlo y nos perdemos por desiertos buscando algo que con el tiempo hallaremos en nuestro hogar.

Cuadro al oleo de un recuerdo del verano pasado

Cuadro al oleo de unos niños jugando en la playa

Cuadro al oleo de unos niños jugando en la playa

Recientemente he pintado este cuadro al oleo sobre panel ancho de un recuerdo del pasado verano.
A menudo solemos llevar en nuestras vidas multitud de recuerdos o vivencias y para mi como artista y observador constante de lo que ocurre alrededor no es menos.

El cuadro al oleo que presento se trata de una escena que muchos hemos presenciado frecuentemente en cualquier playa un día cualquiera de verano. En este caso se trata de una playa del Mediterráneo en el que unos niños juegan en la orilla del mar.

Recuerdo que el niño que he pintado a la derecha era extranjero y desconocía nuestra lengua pero esto no era impedimento para entenderse con el niño de la izquierda que si lo era y parecía llevar la iniciativa de la conversación mientras el otro escuchaba tranquilo y atento a la vez que jugaban con las olas que iban y venían.

Este aspecto es interesante, la voluntad por entenderse más allá de los prejuicios que pueda ocasionar el ser cada uno de un país o los complejos que se adquieren durante la madurez.

Pero sobre todo, lo que más me gustó era la escena que estaba siendo testigo, la luz de mediodía del Mediterráneo proyectándose en ese momento. En ese instante vi que allí había un cuadro escondido y debía tomar fotografías para capturar el instante ya que en ese momento no llevaba nada para poder tomar unos apuntes.

De manera que hice varias fotografías para más adelante realizar una composición y trabajar sobre ello. Este es el resultado final. La escena tiene movimiento y espontaneidad.

Creo que cada vez más en la belleza que contienen los momentos sencillos.

El mismo cuadro en oleo y acuarela.

Dos versiones del mismo tema utilizando una técnica diferente para cada cuadro.

Desde hace tiempo pinto este tema tan bonito y que trae a mi memoria tantos buenos recuerdos. Se trata de una vista de la ciudad de Santander desde Somo que hoy comento aquí y que recientemente he pintado en las dos técnicas que trabajo, acuarela y óleo.

A menudo me muevo por recuerdos, sensaciones, evocaciones del pasado, de lo vivido y esto hace la elección de un tema en mis cuadros. A veces un buen momento vivido resulta determinante para la elección de un motivo en un cuadro y a veces un mal momento por que no pero no es el caso y hoy muestro aquí dos cuadros de un tema similar desde la misma localización pero utilizando una técnica muy distinta lo que hace que el cuadro cambie mucho en cada caso.

La composición en ambos cuadros es muy parecida, los elementos en cada caso son prácticamente los mismos pero el tratamiento es algo distinto aunque cada vez se acercan más las dos técnicas, es decir, recuerdo que hace un tiempo las acuarelas y los oleos que realizaba distaban mucho unos de otros pareciendo estar pintados por diferentes personas.

Sin embargo ahora veo como la distancia se acorta y la similitud en el trazo y el resultado final se hace más evidente lo cual me gusta ya que creo que el objetivo es realizar una obra que sea consistente en tema y técnica y esto en apariencia sencillo no lo es.

En ambos cuadros he de indicar la importancia del cielo ya que adquiere gran protagonismo en ambas obras y está muy trabajado tanto en las nubes como en los colores del cielo.

Siempre es bueno poder combinar las dos técnicas y tener dos puntos de vista diferentes.

Cuadros de marinas de amaneceres y atardeceres.

Presento hoy dos cuadros que he realizado en dos periodos muy diferentes de mi vida. Los dos cuadros son dos marinas del Mar Mediterráneo pero la diferencia es la luz ya que son dos momentos del día muy distintos y extremos y aunque tengan alguna similitud entre sí son opuestos en el tiempo. El primer cuadro es un cuadro de una marina en el Mar Mediterráneo al amanecer y el segundo de un atardecer. Dos momentos del día para recordar.

De la realidad al lienzo

Normalmente vemos imágenes o cuadros por separado de temas que nos han atraído en nuestra vida pero nunca vemos las dos cosas a la vez, es decir, vemos el cuadro terminado por el artista pero no la fuente que utilizó para pintarlo.  En esta ocasión presento las dos cosas, el cuadro y la imagen que utilicé para realizar el óleo que presento a continuación. Como en otras ocasiones no hay que ser estricto en este sentido y ver que tan sólo la imagen es una referencia para el cuadro

El Palacio de la Magdalena desde Somo

El Palacio de la Magdalena desde Somo

A menudo viajo a Cantabria y desde la playa de Somo a la que suelo acudir hay una vista espectacular del perfil de la ciudad de Santander. Cuando el sol se está ocultando se aprecia la silueta a contraluz de toda la ciudad cegando casi nuestra visión y mirando con dificultad la imagen ya que el sol se está poniendo frente a nosotros, es ese preciso instante el que quería pintar con unas condiciones de luz que hace que el mar brille y los tejados del Palacio de la Magdalena también ya que este era el motivo que quería pintar. Entonces hice algunas fotografías ajustando la exposición de la captura de la imagen y realizando varias tomas hasta conseguir lo que consideraba idóneo para el cuadro. La imagen resultante es la que se ve en primera posición.

Cuadro al oleo del Palacio de la Magdalena

Cuadro al oleo del Palacio de la Magdalena

Como resultado de esta imagen surgió la marina al oleo que presento a continuación. Los colores varían un poco ya que los ajusto a mi idea original que tuve en su momento, al igual que los contrastes. La fotografía no es más que una referencia para el cuadro que es de mucha utilidad y que desde su invención se ha utilizado como el propio Edgar Degas hizo en la madurez de su carrera artística utilizando este medio para crear cuadros con posibles encuadres que le gustaban. La idea de sacar más luz de la propia sombra siempre es atractiva, es decir de la oscuridad se puede sacar mucha más luz que de una escena totalmente luminosa. Si el cuadro que he pintado lo hubiera hecho con luz de mañana es muy posible que no hubiese sido finalmente tan luminoso al iluminar todo el cuadro de modo más homogéneo sin embargo en una escena en la que los tonos oscuros o siluetas predominan los toques de luz cobran mucho más protagonismo en ciertas zonas del oleo como por ejemplo en los tejados, las zonas de los jardines del palacio, los brillos del mar etc..

Un cuadro al óleo de tres gatos

Tres gatos, cuadro al óleo.

Tres gatos, cuadro al óleo.

Lo primero que llama la atención de este cuadro al óleo  en el que aparecen tres gatos en diferentes poses pero en la misma composición y cada uno mirando hacia un lado es el gato central. De manera inevitable la mirada se nos va al gatos central y sobre todo a sus ojos ¿qué le ocurre a este animal? la respuesta es que es ciego y de ahí esos ojos turbios sin pupila y algo blanquecinos que con el tiempo al igual que a las personas se les vuelve así. Los otros dos gatos miran cada uno hacia un punto concreto mientras que el central mira con hacia arriba con la vista perdida como es lógico. El cuadro lo he pintado a través de un encargo que me han realizado y en el que para ello tuve que tomar como referencia las figuras de tres gatos de diferentes edades y tamaños y crear la composición que mejor me pareciera sobre el lienzo. La pincelada es fina con varias capas de pintura y de estilo bastante impresionista.