Dos cuadros al oleo de temas de Andalucía

Hace un tiempo pinte estos dos cuadros que ahora he vuelto a realizar sobre los mismo temas y en los que algo ha cambiado.

Cuadro al oleo de la Sierra de Grazalema

Cuadro al oleo de la Sierra de Grazalema

 

Hoy presento dos cuadros al oleo recién terminados de dos motivos de Andalucía. Ambos cuadros los he realizado anteriormente es decir ambos motivos. Debido a un encargo que he recibido para volver a pintar estos temas pero en tamaños diferentes he revisado estos temas y lo he adaptado a la técnica impresionista que uso ahora. El primero cuadro, una obra de un paisaje de la Sierra de Grazalema en su día lo pinté de un modo muy suelto con un formato pequeño y este sin embargo tiene una pincelada muy detallada y yuxtapuesta entre sí lo que hace que haya cambiado todo bastante aunque la composición en esencia sea la misma. Una pradera de flores con unas encinas que cubre la mitad del cuadro de lado a lado y la montaña al fondo con un cielo que cae mezclándose entre si en colores de diferentes tonos azules. Los colores oscuros de los árboles y las sombras que proyectan sobre la hierba contrastan con el color de la montaña y las flores de un morado muy claro. Si observamos con atención el cuadro se pueden ver tonos de diferentes tipos de verde y ocre rojizo puestos en diferentes puntos del cuadro sobre todo en la zona de las flores. En el siguiente enlace se puede leer más información y ver con detalle algunas imágenes de zonas del cuadro

Cuadro al oleo de los jardines del Generalife en Granada

Cuadro al oleo de los jardines del Generalife en Granada

El siguiente cuadro es una escena de uno de los patios de los palacios que forman los jardines del Generalife en la Alhambra de Granada. También es un cuadro que pinté hace un tiempo y que he vuelto a realizar también por encargo. En este el tamaño no difiere mucho del anterior pero si la composición ya que en el original los edificios no abarcaban tanto espacio, es decir el punto de vista era más bajo y en este algo más alto con una fina línea de cielo arriba de color azul que ofrece aire al cuadro abriendo un poco el campo visual por la parte superior. También se puede leer un comentario específico sobre este cuadro desde aquí.

Pintar lo que vemos. De un sencillo dibujo infantil a un cuadro al óleo.

Desde niños acostumbramos a representar lo que vemos de un modo innato y casi ancestral. Entre hacer un dibujo o pintar un cuadro si somos artistas no hay mucha diferencia.

Bajo la experiencia de mis hijos en un momento del día me vino a la cabeza esta reflexión sobre cómo de manera natural tendemos siempre a representar lo que vemos y me pregunto ¿qué es lo que nos impulsa a hacerlo?

El impulso de pintar un cuadro es algo que no tiene explicación, hay algo que no se puede explicar, se trata de algo que nos empuja a pintar algo, a representar algo, esto se mantiene en casi todos los artistas, esa inquietud primigenia que de un modo algo irracional nos impulsa a pintar. Se podría decir que hay un vínculo grande entre los artistas y los niños por este motivo.

Vemos y copiamos lo que vemos o mejor dicho interpretamos lo que vemos desde que el hombre habita en la Tierra. Se trata de representar con los medios que tenemos al alcance nuestro entorno, un impulso que ya en el Paleolítico se solía hacer en las cuevas donde habitaban los primeros pobladores con medios muy básicos a su alcance pero no por ello faltos de ingenio.

Hoy día cuando observo a mis hijos pintar me vienen muchas reflexiones a la mente. Como por ejemplo el motivo por el cual nos impulsa a pintar en un primer momento. Inicialmente cuando somos niños todos nos vemos atraídos por la necesidad de representar nuestro entorno más cercano, dependiendo de la edad algunos de un modo y otros de otro, más perfeccionado el dibujo o pintura o menos, más cercano a la realidad o más difuso pero en cualquier caso una interpretación de lo que tenemos a nuestro alrededor.

La conclusión quizás sea que queremos representar lo que nos rodea porque nos gusta o porque sentimos necesidad de expresar ciertas cosas a través de la pintura o el dibujo. Algo muy básico, sólo necesitamos un lápiz y un papel para representar algo y esto se mantiene en el tiempo aunque lamentablemente no se trabaja y perdura en el tiempo ya que con el desarrollo de las personas esta habilidad queda en algún lugar dormida salvo los que nos dedicamos a esto que seguimos buscando algo o queriendo expresar de un modo u otro cosas.

Sencillez en el dibujo a tinta de un Rembrandt veterano y maduro en sus –. Hendrickje durmiendo (1656)

Sencillez en el dibujo a tinta de un Rembrandt veterano y maduro en sus –. Hendrickje durmiendo (1656)

Cuando comparo los dibujos que pintan los niños y los cuadros de cualquier artista la verdad es que no veo mucha diferencia en cuanto a concepto. Siempre se ha utilizado de un modo peyorativo la frase de “pintar como un niño” para definir a un mal artista pero creo que tal y como decía Pierre Auguste Renoir pintar como un niño sería maravilloso y difícil, es decir pintar con libertad y sin ataduras, ya que a la vez que la técnica del artista avanza también en muchas ocasiones los prejuicios y hacen que la pintura o mejor dicho el concepto esté contenido por gran cantidad de circunstancias y no le dejan que fluya todo de un modo correcto y sin ataduras pintando temas quizás demasiado rebuscados y creando composiciones muy complejas cuando la base es la sencillez y el pensar que menos es más, los motivos simples siempre funcionan mejor al igual que la técnica.

El maestro Pierre-Auguste Renoir

El maestro Pierre-Auguste Renoir al final de su vida

Renoir al final de su vida simplificó todos sus cuadros mucho, creó atmósferas y pintó sus figuras con una pincelada muy ligera, muy simple y por fin se sintió libre y pintando realmente lo que quería, pintar como un niño.

 

Pintar Madrid

Algunos cuadros al óleo de Madrid

A lo largo de los últimos años he realizado algunos cuadros al óleo y en acuarela de Madrid. Todo cambia y mi pintura y el modo de entenderla también.

Hoy me gustaría repasar algunos de los cuadros que he realizado en los últimos tiempos tanto en óleo como en acuarela de la ciudad de Madrid.

Cuadro al óleo de una panorámica de Madrid

Cuadro al óleo de una panorámica de Madrid

No hace mucho que miraba el cuadro que aparece sobre estas líneas de una vista de la ciudad de Madrid y que pinté por encargo hace unos años. Era un cuadro de gran formato de una vista de la parte norte de la ciudad en el que se veían algunos de los edificios más destacados de su perfil con una luz de tarde algo anaranjada y rosácea con tonos morados y en el que una gran sombra cubría la zona inferior del cuadro dejando de manifiesto las nubes del cielo.

Hay una zona vital en este cuadro que es sin duda la zona inferior oscura en la que se acrecienta la luz en la parte superior de la línea de los edificios. Este contraste de claro y oscuro, de luz y sombra hace que el cuadro cobre una personalidad propia. A veces este tipo de detalles en la pintura es lo que hace cobrar protagonismo en un cuadro. Es decir no es si el elemento principal que sería la ciudad en este caso sino la luz que envuelve el cuadro.

Un fenómeno secundario se convierte en principal, si no fuera por este momento de luz el cuadro probablemente nos diría otras cosas, no por ello sería peor ni mejor pero sería diferente.

El color y las nubes es otro elemento a destacar de este óleo. Se trata de la combinación de los colores de las nube y la ciudad. Tonos rosas, violetas, ocres anaranjados combinan con las tonalidades de los edificios de la ciudad donde se encuentran también estos colores.

Hoy no pintaría así esas nubes, no crearía esa masa de color sino que utilizando una pincelada más pequeña y fina las compondría. Como decía al comienzo mi pintura ha cambiado con el tiempo y el modo de entenderla también al igual que el modo de entender el paisaje y el color. No quiere decir que sea ni peor ni mejor antes o ahora, simplemente ha cambiado.

Cuadro en acuarela de una vista de Madrid

Cuadro en acuarela de una vista de Madrid

Otro de los cuadros de Madrid que he pintado últimamente y que es contrario al que he descrito antes es esta vista de una zona de Madrid con mucha más historia. Se trata de una vista desde el lago de la Casa de Campo en invierno. Se trata de una acuarela y la técnica lo cambia todo ya que el modo de interpretar el paisaje con acuarelas es diferente al óleo. También cambia que es un cuadro reciente a diferencia del anterior y esto se aprecia tanto en la técnica utilizada como en el acabado.

Una vista de un lugar muy peculiar de Madrid que es esta vista desde el Lago de la Casa de Campo en la que se ve el Palacio Real y la antena del edificio de La Telefónica ubicado en la Gran Vía.

Se trata de una vista que ha cambiado poco en los últimos años y se ha mantenido así desde hace siglos con las lógicos cambios como es natural en una ciudad como Madrid aunque el paisaje que he pintado está orientado hacia la parte antigua y por eso es prácticamente imposible que pueda cambiar mucho.

Es una acuarela de tonos muy suaves y de pincelada pequeña y ligera y con gran luminosidad al fondo entre nubes con una neblina muy típica de una mañana de invierno en esta zona debido al río Manzanares que pasa por allí.

Se podría decir que es una vista muy impresionista pintada con acuarelas de esta zona de la ciudad. Con un tratamiento del color y de la luz algo complejo en el cuadro y con varias capas de pintura hasta lograr el efecto deseado.

Son dos cuadros muy distintos entre sí por lo que es muy distinto el tratamiento del color pero también lo es porque entre los dos cuadros hay un espacio de dos años y es lo que hace diferente también el tratamiento del paisaje.

Es bueno siempre comparar nuestro trabajo en el tiempo y volver la vista atrás y ver cómo era nuestra obra hace unos años y cómo es en al actualidad aunque sea en diferentes técnicas y el tema sea el mismo en este caso paisajes de Madrid. Es muy interesante hacer crítica de nuestra obra y así ver su evolución para al final saber el camino que deseamos recorrer.

La pintura de Theodore Robinson

Una mirada al impresionismo americano

Las pinceladas en los cuadros de este gran artista

Se trata de un análisis personal, es decir con esto no pretendo describir la verdad sobre su obra sino lo que me a mi me aporta y me inspira cuando veo sus cuadros.

Hoy me gustaría comentar el trabajo de un artista que es una gran figura del impresionismo americano. Se trata de Theodore Robinson. No voy a comentar aquí su biografía sino más bien el comentario está enfocado a realizar un análisis de la pintura de este pintor que se sale de lo común dentro del movimiento impresionista americano.

A primera vista lo que más me cautiva de este gran artista americano es sin duda la soltura en sus pinceladas aunque si vemos sus primeros cuadros podemos ver que no era tan suelta y se trataba de una pintura mucho mas contenida, sin embargo a medida que el Impresionismo empieza a cautivar al artista su pintura comienza a ser más suelta.

El movimiento es otra de las características que me atrapan de este artista. Parece como si de una mirada fugaz se tratara como si pasáramos por el lugar que ha pintado y de repente giramos la cabeza para ver lo que nos muestra pero seguimos andando. Esa sensación de movimiento me atrapa, la fugacidad del instante que retrata en sus cuadros. No parece ser un pintor calmado en la ejecución de sus cuadros, al menos parece como si creara una base sólida, lenta, construyendo bien cada zona del cuadro, utilizando espátula creo en la mayoría de sus obras pero con pinceladas laterales que ofrecen un acabado difuminado ofreciendo esa sensación de movimiento y captura del instante.

En la era que vivimos de la tecnología donde todos llevamos un móvil y estamos haciendo fotos continuamente, muchas de ellas desenfocadas, en movimiento, sin prestar mucha atención a la hora de hacerlas, parece que muchos de sus cuadros pudiesen haberse realizado a partir de una imagen borrosa de móvil. El accidente en la pintura, en los cuadros, quizás una pincelada equivocada en un momento dado fue lo que a Theodore Robinson le cambió el modo de pintar.

Sin embargo la construcción de figuras, de elementos arquitectónicos en sus cuadros es muy bueno, dibuja muy bien las figuras y traza una composición armoniosa y lógica.

A continuación se puede ver un catálogo amplio de sus cuadros entre los que se encuentran paisajes realizados en Francia y Estados Unidos, también escenas con figuras como he dicho antes y algún estudio rápido.

Dos cuadros al óleo de técnica impresionista

Un paisaje urbano y un cuadro de montaña

Dos cuadros pintados por encargo a partir de dos fotografías

Cuadro de un paisaje del pico Aneto en los Pirineos

Cuadro de un paisaje del pico Aneto en los Pirineos

Os presento dos cuadros al óleo en los que he estado trabajando últimamente. Se trata de dos cuadros de dos paisajes muy diferentes en cuanto a tema pero no a lo que podemos llamar estilo o técnica utilizada. Se trata de dos cuadros  que he realizado por encargo a partir de dos fotografías que recibí.

El primero que presento en la parte superior es de un paisaje de los Pirineos en concreto de la zona de Aragón. Se trata de una vista del pico Aneto desde una pradera con una luz muy particular y con una pincelada impresionista que caracteriza mi pintura. En este cuadro y desde una pradera se puede observar cómo el pico con apenas nieve en la cumbre se alza entre sombras de color azulado y tonos violetas.

El cuadro tiene gran cantidad de pequeñas pinceladas que se unen unas sobre otras hasta formar un mosaico de color que da forma al conjunto completo de la composición del cuadro. Gran cantidad de capas de pintura han sido utilizadas en este cuadro para su composición. Se trata de una técnica que requiere paciencia ya que los primeros pasos de la realización del cuadro no son muy gratificantes hasta que poco a poco se va obteniendo el resultado deseado, se trata de ir añadiendo pequeñas pinceladas sueltas en diferentes direcciones de modo que cada zona del cuadro está compuesta por estas diminutas pinceladas y al alejarnos podemos comprobar cómo adquiere forma este cuadro.

Las nubes en la zona del cielo en la parte superior izquierda equilibran el cuadro junto con las zonas de montaña en la parte derecha y es importante este elemento en el cuadro ya que si no estuvieran se vería la superficie del cielo con un vacío en esta lugar.

Cuadro al óleo de la Plaza de Cibeles

Cuadro al óleo de la Plaza de Cibeles

Por otra parte está el cuadro de la Plaza de Cibeles en Madrid que también está pintado con la misma técnica que el cuadro anterior pero esta vez la atención se centra en un paisaje urbano en el que se aprecia la subida de la calle Alcalá desde la Plaza de Cibeles. También realizado con pinceladas en diferentes direcciones posee una gran viveza y movimiento y parece que pasáramos por allí y en movimiento hiciéramos una fotografía.

El cielo tiene una pincelada vertical mientras que el suelo del asfalto es en sentido horizontal.

Pintar este tipo de cuadros siempre es agradable sobre todo si están realizados por encargo y son para regalar como es el caso. Son temas con los que me siento muy bien pintando ya que es  muy bonito ver como el cuadro se va componiendo poco a poco.

Es un proceso lento la técnica que utilizo en pintura ya que requiere varias sesiones en las que se van realizando por bloques en cada parte del cuadro de modo que al final encajan unos y otros uniéndose todas las pinceladas entre sí.

Cada tema a pesar de las diferencias que pueda haber entre ambos es muy gratificante el pintarlos ya que son muy atractivos cada uno en su tema. La dirección de cada pincelada ofrece viveza y movimiento a la escena y hace que el cuadro también tenga consistencia.

Pintando un paisaje de lavanda en acuarela

Acuarela de un campo de lavanda

Acuarela de un campo de lavanda

Comienzo de la acuarela

Comienzo de la acuarela

Hace poco recibí el encargo de realizar un paisaje de gran formato en acuarela. Se trataba de realizar un paisaje de un campo de lavanda en primavera con acuarelas. El motivo estaba definido pero había que encontrar la composición idónea para poder pintarlo. A partir de varias fotografías seleccionamos el cliente y yo el motivo que sería el ideal para realizar el cuadro y a partir de ahí me puse a trabajar sobre ello.

Los motivos de flores para cuadros ya sean en óleo o acuarela siempre han sido un motivo esencial en mi pintura ya que me apasiona pintar estos colores, no por ello están exentos de dificultad ya que aunque en apariencia pueda parece que es sencillo, los colores y las flores se deben colocar de un modo concreto para que la armonía sea lo que predomine en nuestra mirada así como la lógica de colores y tonos ya que la naturaleza es muy sabia en esto y es la que mejor diseña y lo representa a menudo en el paisaje.

Fase más avanzada del cuadro

Fase más avanzada del cuadro

Por ello me gusta observar bien el paisaje que voy a pintar, ver bien los colores, desentrañar bien el interior y exterior de cada zona a representar ya sea un paisaje de flores o un paisaje de árboles con flores que aunque parezca lo mismo no lo es y es algo muy diferente.

En este caso lo he realizado en acuarela y los colores hay que formarlos de un modo lógico para que tome consistencia el cuadro entero. Pensar bien el color a utilizar, la cantidad de agua y de color en cada pincelada, en cada zona y formar todo el cuadro a la vez.

 

En la parte superior de esta entrada se puede ver el resultado final del cuadro terminado. Un campo de lavanda en el que las flores forman un curioso recorrido sinuoso como si del olas del mar se tratase y si fijamos nuestra mirada en esta zona veremos el efecto óptico que nos produce cada zona.

Dos paisajes en acuarela, entre la ciudad y el paisaje

Cuadro en acuarela de una vista de Madrid

Cuadro en acuarela de una vista de Madrid

No hace mucho que he terminado dos cuadros en acuarela de dos paisajes de Madrid muy distintos entre sí. Se trata de un paisaje urbano por un lado y de un paisaje de montaña por otro. Ambos realizados con la técnica que suelo utilizar cuando pinto con acuarelas destacando al luz que hay en cada cuadro.

 

El primer cuadro es una vista de Madrid desde el lago de la Casa de Campo, un lugar al que muchos madrileños suelen acudir a realizar algún deporte o bien a pasear. Se contempla una vista muy bonita de Madrid. Se trata de un cuadro con una luz muy clara de mañana, quizás de una mañana de otoño o de invierno en la que se puede contemplar árboles sin hojas excepto los pinos y el color gris y azul muy claro predomina en toda la acuarela. El cielo y las nubes hacen que el ambiente sea más claro sumiendo a la ciudad en una neblina propia de esta época por las mañanas.

Cuadro en acuarela de la Sierra de Guadarrama

Cuadro en acuarela de la Sierra de Guadarrama

 

Por otro lado está el paisaje de la Sierra de Guadarrama, porque Madrid aparte de ser ciudad también es motaña y paisaje y a pocos kilómetros de la gran ciudad podemos encontrar lugares que aún a día de hoy permanecen inalterables. Esto es peculiar y a la vez cuesta creer a otras personas de otras provincias ya que la ciudad lo canibaliza todo y cuando decimos Madrid nos viene a la mente una gran ciudad pero no es así ya que como muestro en este segundo cuadro se puede apreciar al cumbre de La Maliciosa, una montaña muy bonita que adquiere su nombre debido al trabajo que cuesta coronar la cima.

La luz del otoño envuelve esta acuarela de tonos ocres y dorados que se proyectan sobre la montaña bajo un cielo lleno de nubes grises y azuladas. Es realmente espectacular el poder ver este tipo de escenas en la montaña y poder retratarlo.

Lo que me apetecía desde un momento era pintar una pareja de acuarelas del mismo tamaño de lugares cercanos entre sí pero con grandes diferencias.