Dos acuarelas de dos marinas al atardecer.

Dos cuadros en acuarela de dos marinas de atardeceres en dos playas.

Presento dos cuadros con una composición similar y colores algo distintos pero de igual tamaño en los que la luz es protagonista absoluto.

Cuadro en acuarela de un contraluz al atardecer.

Cuadro en acuarela de un contraluz al atardecer.

En los últimos días he pintado dos escenas en las que la luz es el denominador común.

Se trata de dos cuadros en acuarela de dos marinas en los que las siluetas de las personas se recortan por el efecto de al luz incidiendo al atardecer.

Se trata de dos escenas vividas hace tiempo y que he pintado en alguna ocasión. Técnicamente ahora son diferentes a las primeras que realicé hace años.

El tema que muestro en la parte superior recuerdo que lo pinté al oleo en gran formato.

Quiero decir con esto que ahora pinto de otro modo y técnicamente utilizo otro estilo por lo que quería probar con estos dos motivos que siempre me han gustado.

En el primer cuadro los colores azules cobran más protagonismo utilizando su gama en su sentido más amplio. Se trata de una escena quizás con contrastes más fuertes que el siguiente con los colores más suaves. Las siluetas de las personas son algo común que se acercan a buscar al mar. Algo muy bonito de ver al natural y difícil de plasmar.

Cuadro en acuarela de una marina en la playa de Somo frente a la ciudad de Santander.

Cuadro en acuarela de una marina en la playa de Somo frente a la ciudad de Santander.

En el siguiente cuadro sucede lo mismo. Algunas personas se acercan al mar pero esta vez en el horizonte se aprecia la ciudad de Santander con el perfil de sus edificios y la silueta inconfundible del Hotel Real.

Algunas personas llevan tablas de surf con la intención de capturar alguna ola que se aproxima a la playa.

Una franja parcialmente visible cruza de modo oblicuo la composición de este cuadro aportando un color ocre que aporta calidez a la escena.

Algunas acuarelas de Andalucía.

Una pareja de cuadros en acuarela realizados recientemente por encargo de dos lugares muy distintos de España en un mismo tamaño que forma una bonita pareja.

 

Recientemente he pintado estas dos acuarelas de dos lugares muy distintos de España. Se trata por un lado de una acuarela de una vista de la Plaza de España en Sevilla y por otro de un paisaje de la ciudad de Salamanca al otro lado de las orillas del río Tormes.

Ambos cuadros ofrecen una vista o paisaje arquitectónico de dos lugares muy diferente pero que tiene sentido a nivel compositivo presentarlos juntos por eso he decidido añadir las dos imágenes en paralelo para poder verlas de este modo.

El cielo una vez más en mi pintura adopta gran protagonismo como en muchos de mis cuadros realizados hasta la fecha ya que ocupa gran parte del espacio del cuadro realizado en distintos tonos azules y utilizando una pincelada que detalla muy bien cada parte del cuadro y mezclando los tonos y colores entre si.

Dos cuadros de Jávea a diferente hora del día

Hace unos años pintaba un cuadro de Jávea del Cabo de San Antonio al atardecer.

Se trataba de una vista de este magnífico lugar con sol de tarde iluminando parcialmente la cumbre del lugar.

Hoy he vuelto a pintar Jávea pero esta vez una vista del Cabo de San Martín, justo al otro lado de Jávea. Esta vez el cuadro lo he pintado por encargo y con luz de mañana.

Se puede apreciar como cambia toda la luz y como las rocas por ejemplo en ambos cuadros tienen un color muy diferente.

De los tonos más suaves y menos contrastados del cuadro de la izquierda en el que los últimos rayos de sol iluminan la parte alta de la zona montañosa a los colores claros y llamativos del cuadro de la derecha en el que también las sombras aparecen mucho más pronunciadas tanto en la franja de tierra del horizonte del Cabo de San Martín como en las rocas que se aprecian en primer termino.

El color del mar más suave y de tonos azules y con algún verde del cuadro de atardecer frente a los azules ultramar, turquesa y verdes esmeralda del cuadro con luz de mañana.

Y es que el paisaje y lo que nos proporciona y evoca en cada momento del día cambia mucho según lo veamos con un tipo de luz u otro.

Porque si hablamos del aspecto de composición de ambos cuadros, en los dos la línea del horizonte está alta dejando gran parte del cuadro dedicado al mar y a las rocas y centrando nuestra mirada hacia abajo.

Por último el cielo es otro de los elementos que se diferencia en ambas pinturas siendo de tonos rosáceos y violetas mezclados con algún azul claro en el cuadro del atardecer y con colores azules claros en el cuadro con luz de mañana.

 

Cuadros de marinas de amaneceres y atardeceres.

Presento hoy dos cuadros que he realizado en dos periodos muy diferentes de mi vida. Los dos cuadros son dos marinas del Mar Mediterráneo pero la diferencia es la luz ya que son dos momentos del día muy distintos y extremos y aunque tengan alguna similitud entre sí son opuestos en el tiempo. El primer cuadro es un cuadro de una marina en el Mar Mediterráneo al amanecer y el segundo de un atardecer. Dos momentos del día para recordar.

Dos acuarelas de reciente creación

Dos marinas en acuarela recién terminadas

El mar y el cielo protagonistas de estos dos cuadros en los que la ciudad de Santander es el telón de fondo en el que se enmarcan estas pinturas

 

He trabajado recientemente en dos acuarelas de temas similares donde el mar es protagonista absoluto de estos dos cuadros realizados a través de un encargo que he recibido con la intención de tenerlos como pareja. La ciudad de Santander es el fondo y está presente en estos dos cuadros en los que los elementos de la naturaleza prevalecen siendo el mar en su diferente estado y el cielo elementos principales en ambos cuadros.

El primer cuadro comenzando por la izquierda es una escena de la playa del Camello en Santander donde la roca tan conocida inclinada se presenta bajo un cielo con gran cantidad de nubes con multitud de matices de color gris y azul y que quizás nos recuerda en su ejecución a las acuarelas de John Sell Cotman al igual que en el color azul utilizado.

En la siguiente acuarela la isla de Mouro se debate entre las olas y un mar de color verde en sus diferentes tonos. Un mar mucho más bravío que en el cuadro anterior con un cielo con más movimiento a diferencia del paso de nubes del primer cuadro.

Dos cuadros al oleo y acuarela del mismo tema

Cuadro al oleo de un velero en Cadaqués

Cuadro al oleo de un velero en Cadaqués

Hace un tiempo pinté un cuadro al oleo de un velero partiendo de Cadaqués. Se trata de una escena de ambiente muy Mediterráneo, de azules intensos y blancos que aportan la luz del Mediterráneo y ese ambiente vivido y con ganas de llevar la luz al lienzo. El cuadro de una técnica muy impresionista pone de manifiesto sobre todo la captura del momento en el que un velero se aproxima a nosotros con su vela desplegada ligeramente abombada por el viento y bajo ella las personas que no se aprecian más que algún brazo o parte del cuerpo.

Lo que quería destacar es el contraste entre una obra y otra, si bien es cierto que hay años de por medio entre una y otra ya que el cuadro al óleo tiene muchos más años que la acuarela y la pintura evoluciona con nosotros a medida que avanzamos y por lo mismo hoy día no lo pintaría así aunque es cierto que este cuadro soporta bien el paso del tiempo.

Acuarela de un velero en Cadaqués

Acuarela de un velero en Cadaqués

Las diferencias en las formas se aprecian mirando los dos cuadros a la vez aunque esto no tiene mucho sentido y es mejor mirar cada cuadro por separado y obtener nuestras propias conclusiones sobre el resultado en cada técnica.

Pintar lo que vemos. De un sencillo dibujo infantil a un cuadro al óleo.

Desde niños acostumbramos a representar lo que vemos de un modo innato y casi ancestral. Entre hacer un dibujo o pintar un cuadro si somos artistas no hay mucha diferencia.

Bajo la experiencia de mis hijos en un momento del día me vino a la cabeza esta reflexión sobre cómo de manera natural tendemos siempre a representar lo que vemos y me pregunto ¿qué es lo que nos impulsa a hacerlo?

El impulso de pintar un cuadro es algo que no tiene explicación, hay algo que no se puede explicar, se trata de algo que nos empuja a pintar algo, a representar algo, esto se mantiene en casi todos los artistas, esa inquietud primigenia que de un modo algo irracional nos impulsa a pintar. Se podría decir que hay un vínculo grande entre los artistas y los niños por este motivo.

Vemos y copiamos lo que vemos o mejor dicho interpretamos lo que vemos desde que el hombre habita en la Tierra. Se trata de representar con los medios que tenemos al alcance nuestro entorno, un impulso que ya en el Paleolítico se solía hacer en las cuevas donde habitaban los primeros pobladores con medios muy básicos a su alcance pero no por ello faltos de ingenio.

Hoy día cuando observo a mis hijos pintar me vienen muchas reflexiones a la mente. Como por ejemplo el motivo por el cual nos impulsa a pintar en un primer momento. Inicialmente cuando somos niños todos nos vemos atraídos por la necesidad de representar nuestro entorno más cercano, dependiendo de la edad algunos de un modo y otros de otro, más perfeccionado el dibujo o pintura o menos, más cercano a la realidad o más difuso pero en cualquier caso una interpretación de lo que tenemos a nuestro alrededor.

La conclusión quizás sea que queremos representar lo que nos rodea porque nos gusta o porque sentimos necesidad de expresar ciertas cosas a través de la pintura o el dibujo. Algo muy básico, sólo necesitamos un lápiz y un papel para representar algo y esto se mantiene en el tiempo aunque lamentablemente no se trabaja y perdura en el tiempo ya que con el desarrollo de las personas esta habilidad queda en algún lugar dormida salvo los que nos dedicamos a esto que seguimos buscando algo o queriendo expresar de un modo u otro cosas.

Sencillez en el dibujo a tinta de un Rembrandt veterano y maduro en sus –. Hendrickje durmiendo (1656)

Sencillez en el dibujo a tinta de un Rembrandt veterano y maduro en sus –. Hendrickje durmiendo (1656)

Cuando comparo los dibujos que pintan los niños y los cuadros de cualquier artista la verdad es que no veo mucha diferencia en cuanto a concepto. Siempre se ha utilizado de un modo peyorativo la frase de “pintar como un niño” para definir a un mal artista pero creo que tal y como decía Pierre Auguste Renoir pintar como un niño sería maravilloso y difícil, es decir pintar con libertad y sin ataduras, ya que a la vez que la técnica del artista avanza también en muchas ocasiones los prejuicios y hacen que la pintura o mejor dicho el concepto esté contenido por gran cantidad de circunstancias y no le dejan que fluya todo de un modo correcto y sin ataduras pintando temas quizás demasiado rebuscados y creando composiciones muy complejas cuando la base es la sencillez y el pensar que menos es más, los motivos simples siempre funcionan mejor al igual que la técnica.

El maestro Pierre-Auguste Renoir

El maestro Pierre-Auguste Renoir al final de su vida

Renoir al final de su vida simplificó todos sus cuadros mucho, creó atmósferas y pintó sus figuras con una pincelada muy ligera, muy simple y por fin se sintió libre y pintando realmente lo que quería, pintar como un niño.