Acuarelas de dos lugares de Cantabria

Dos cuadros en acuarela de Cantabria que he pintado recientemente de dos lugares muy distintos y con diferente ambiente y atmósfera.

Santillana del Mar y el Paseo Marítimo de Santander en dos cuadros con una luz distinta.

Acuarela del embarcadero del Sardinero, Santander

Acuarela del embarcadero del Sardinero, Santander

A menudo pinto cuadros de Cantabria, paisajes y marinas de esta bonita tierra y esta vez el turno le ha tocado a dos lugares muy conocidos. He viajado a menudo por Cantabria y estos dos lugares son muy especiales para mí y guardo muy buenos recuerdos de ambos.

En primer lugar el embarcadero del Paseo Marítimo de Santander. Este barco de pequeñas dimensiones se utiliza para recorrer la bahía y comunicar varias poblaciones como Somo, Pedreña o Astillero con Santander de un modo rápido y bonito ya que el recorrido merece la pena realizar ya que se obtienen muchas vistas de diferentes puntos de la bahía.

Aunque en este caso he pintado el punto final o de partida, según se mire, en el que el barco permanece junto al embarcadero en un día de niebla.

La acuarela permite crear este tipo de atmósferas con diferentes capas de pintura y distintos niveles de opacidad. También otras técnicas de pintura lo permiten pero creo que con la acuarela se alcanza transmitir algo muy especial.

Acuarela de Santillana del Mar.

Acuarela de Santillana del Mar.

Por otro lado he pintado la fachada de la Colegiata de Santillana del Mar en la que se aprecia la bonita portada principal. Una construcción de estilo Románico que permanece intacta a lo largo de los siglos.

Lo cierto es que todo en Santillana respira cierto aire de magia y el lugar en el que se ubica este edificio también.

En esta ocasión he utilizado un papel de grano grueso como se puede apreciar sobre todo en el cielo dejando ver su textura y gramaje.

Como decía al principio, Cantabria ofrece gran variedad de paisajes tanto de costa como de interior y al ser una comunidad relativamente pequeña y bien comunicada se recorre muy bien llegando rápido a cualquier punto siendo algo muy positivo si queremos realizar diferentes cuadros con ambiente distinto en un mismo día.

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Marinas en acuarela, el mar en dos cuadros.

Dos acuarelas que he pintado recientemente de temas de la Costa de Galicia.

Se trata de dos marinas en acuarela de la costa de La Coruña en concreto de la parte de la costa conocida como Costa da Morte.

Acuarela de una marina de la Costa da Morte

Acuarela de una marina de la Costa da Morte

Costa de naufragios, leyendas y grandes temporales. Siempre ha sido un pilar fundamental en mi pintura. Siempre me ha gustado pintar este mar que evocan multitud de emociones al verlo incontrolable.

En la última semana he pintado estas dos acuarelas de una medida suficiente como para poder realizar unas pinceladas llenas de color y que me permitiera mezclar dichos colores y realizar pinceladas sin ataduras y poder plasmar el instante que contemplé. De modo que decidí utilizar una medida de 70×50 cms.

 

En la primera acuarela sobre estas líneas la orilla se traza oblicua de izquierda a derecha mientras que la línea del horizonte permanece recta. Esto propicia nuestra integración dentro del cuadro siendo protagonistas del mismo, como si paseáramos por esa playa contemplando el espectáculo que el mar ofrece en ese momento.

Marina en acuarela de Muxía, La Coruña

Marina en acuarela de Muxía, La Coruña

En la siguiente marina la composición de los elementos en el cuadro es distinta siendo el horizonte mas bajo y ocupando el cielo gran parte del cuadro.

Las rocas en la parte derecha son testigos inmóviles del paso del tiempo y sobre ellas el mar impacta con fuerza como se puede observar levantando una nube de espuma y agua.

Algunas gaviotas vuelan sobre este mar bravío y las olas de color verdoso dejan ver finas líneas de espuma que dibujan a su antojo la memoria milenaria avanzando hacia nosotros.

Las nubes de colores grises muchos más concentradas en la parte baja se mezclan con el horizonte azulado.

La intención primera era resaltar la fuerza incontrolable de los elementos y las historias que nos cuentan los mares cada vez que nos acercamos a ellos.

Información: Tel. 616 46 21 58
ruben@rubendeluis.com

Acuarelas de marinas y otros paisajes

Estas son algunas de las acuarelas que he realizado recientemente.

Son en su mayoría acuarelas de pequeño formato de distintos paisajes. Son cuadros en su mayoría excepto el último que se puede ver por orden en este comentario de un tamaño pequeño y realizados todas las acuarelas con un papel de alta calidad de 300 gramos.

 

Acuarela de Peñiscola

Cuadro en acuarela de Peñiscola

En primer lugar un paisaje del casco histórico de Peñíscola desde la playa en la que se aprecia el castillo y todas las casas agrupadas alrededor.

Es un atardecer con la luz del Mediterráneo iluminando las fachadas. El mar de colores muy suaves propios de esta zona de la costa del Mediterráneo también tiene colores magenta y violetas.

Cuadro en acuarela de las marismas de San Fernando

Cuadro en acuarela de las marismas de San Fernando

La siguiente acuarela es un paisaje de las marismas de San Fernando en la provincia de Cádiz. Algunas barcas ante la baja marea permanecen estáticas esperando la subida del mar.

El cielo de tonos grises, azules y naranjas se funden en el horizonte con una fina línea de tierras y el paisaje verde deja algunos charcos en los que se refleja el cielo.

Acuarela de una playa de Huelva

Acuarela de una playa de Huelva

En la siguiente acuarela el mar es protagonista pero sin serlo demasiado. Se trata de una escena de playa en la provincia de Huelva. El formato apaisado igual que las dos anteriores determina un paisaje y perspectiva muy amplias. Donde la arena fina y dorada tiene protagonismo. Al fondo un espigón bordea toda la línea del horizonte y algunas personas entre casetas y sombrillas se sitúan en el centro del cuadro.

Cuadro en acuarela del álamo centenario de Miraflores de la Sierra

Cuadro en acuarela del álamo centenario de Miraflores de la Sierra

Finalmente una acuarela realizada por encargo de el famoso álamo centenario de Miraflores de la Sierra. Ya no está como aparece en la imagen ya que la acuarela la he pintado partiendo de una imagen de los años ochenta cuando el álamo estaba en todo su esplendor. La acuarela está pintada con tonos muy suaves y centra su atención en el tronco del árbol y en la parte baja de la copa.

Dos cuadros al oleo y acuarela del mismo tema

Cuadro al oleo de un velero en Cadaqués

Cuadro al oleo de un velero en Cadaqués

Hace un tiempo pinté un cuadro al oleo de un velero partiendo de Cadaqués. Se trata de una escena de ambiente muy Mediterráneo, de azules intensos y blancos que aportan la luz del Mediterráneo y ese ambiente vivido y con ganas de llevar la luz al lienzo. El cuadro de una técnica muy impresionista pone de manifiesto sobre todo la captura del momento en el que un velero se aproxima a nosotros con su vela desplegada ligeramente abombada por el viento y bajo ella las personas que no se aprecian más que algún brazo o parte del cuerpo.

Lo que quería destacar es el contraste entre una obra y otra, si bien es cierto que hay años de por medio entre una y otra ya que el cuadro al óleo tiene muchos más años que la acuarela y la pintura evoluciona con nosotros a medida que avanzamos y por lo mismo hoy día no lo pintaría así aunque es cierto que este cuadro soporta bien el paso del tiempo.

Acuarela de un velero en Cadaqués

Acuarela de un velero en Cadaqués

Las diferencias en las formas se aprecian mirando los dos cuadros a la vez aunque esto no tiene mucho sentido y es mejor mirar cada cuadro por separado y obtener nuestras propias conclusiones sobre el resultado en cada técnica.

Dos cuadros en acuarela de atardeceres

La luz tiene sus cambios y hoy muestro estas dos acuarelas que he realizado de dos marinas en dos momentos diferentes y lugares distintos al atardecer.

Los cuadros son de pequeño formato ambos de dos lugares de Cantabria y quise capturar ese momento casi mágico en el que el sol se oculta y la luz crea efectos sorprendentes.

J.M.W. Turner  como he comentado en varias ocasiones antes de morir nos dejó de un modo muy esquemático una frase que resume casi toda su vida en la que estudió en profundidad los efectos del sol, la luz que producen en la naturaleza, en el mar y también en nosotros al condicionar nuestras vidas de un modo absoluto.

El sol es Dios

Siempre me ha gustado pintar el mismo tema o parecido desde un punto de vista distinto y en esta ocasión he realizado dos acuarelas de un atardecer en diferentes puntos y en diferentes momentos del propio atardecer. Ambos cuadros están pintados en dos lugares de Cantabria. El primero es una acuarela de un atardecer en Liencres con el sol alto aún entre nubes de colores oscuros y con brillos y reflejos en el mar que quise pintar en este maravilloso momento del día en el que el sol toma protagonismo en este lugar para crear efectos de luz increíbles. La orilla del mar apenas se aprecia por lo que el mar llega hasta la zona inferior de la composición del cuadro.

Acuarela de un atardecer en Liencres

Acuarela de un atardecer en Liencres

En el siguiente cuadro el atardecer en en la playa de las Arenas en Pechón en Val de San Vicente está en su punto final. El sol roza el horizonte a punto de ocultarse y tiñe de color amarillo y rosa la orilla del mar. Las siluetas de las rocas que se asoman en la parte izquierda y las personas que caminan por la orilla se hacen más fuertes y contrastadas. Se trata de un cuadro más oscuro que el anterior y con una luz más suave.

Acuarela de un atardecer en la playa de Pechón, Val de San Vicente

Acuarela de un atardecer en la playa de Pechón, Val de San Vicente

Dos tipos de atardeceres realizados con acuarelas en los que nos aportan dos sensaciones diferentes a pesar de estar realizados en el mismo momento del día que es el atardecer, un momento del día que nos dice mucho ya que la luz también nos cuenta cosas y nos aporta diferentes tipos de sensaciones.

Pintando un paisaje de lavanda en acuarela

Acuarela de un campo de lavanda

Acuarela de un campo de lavanda

Comienzo de la acuarela

Comienzo de la acuarela

Hace poco recibí el encargo de realizar un paisaje de gran formato en acuarela. Se trataba de realizar un paisaje de un campo de lavanda en primavera con acuarelas. El motivo estaba definido pero había que encontrar la composición idónea para poder pintarlo. A partir de varias fotografías seleccionamos el cliente y yo el motivo que sería el ideal para realizar el cuadro y a partir de ahí me puse a trabajar sobre ello.

Los motivos de flores para cuadros ya sean en óleo o acuarela siempre han sido un motivo esencial en mi pintura ya que me apasiona pintar estos colores, no por ello están exentos de dificultad ya que aunque en apariencia pueda parece que es sencillo, los colores y las flores se deben colocar de un modo concreto para que la armonía sea lo que predomine en nuestra mirada así como la lógica de colores y tonos ya que la naturaleza es muy sabia en esto y es la que mejor diseña y lo representa a menudo en el paisaje.

Fase más avanzada del cuadro

Fase más avanzada del cuadro

Por ello me gusta observar bien el paisaje que voy a pintar, ver bien los colores, desentrañar bien el interior y exterior de cada zona a representar ya sea un paisaje de flores o un paisaje de árboles con flores que aunque parezca lo mismo no lo es y es algo muy diferente.

En este caso lo he realizado en acuarela y los colores hay que formarlos de un modo lógico para que tome consistencia el cuadro entero. Pensar bien el color a utilizar, la cantidad de agua y de color en cada pincelada, en cada zona y formar todo el cuadro a la vez.

 

En la parte superior de esta entrada se puede ver el resultado final del cuadro terminado. Un campo de lavanda en el que las flores forman un curioso recorrido sinuoso como si del olas del mar se tratase y si fijamos nuestra mirada en esta zona veremos el efecto óptico que nos produce cada zona.

Dos retratos en acuarela de dos niños, la mirada de la inocencia.

Una de las cosas más satisfactorias a la hora de pintar un tema en un cuadro es sin duda que el motivo nos transmita lo suficiente como para que el cuadro final también lo haga. Este es el caso de los cuadros que presento aquí y en los que he trabajado en los últimos años. Los dos primeros son dos cuadros en acuarela de dos retratos de dos niños que he realizado por encargo de dos personas diferentes y que han sido destinados para regalar.

Retrato en acuarela de un niño

Retrato en acuarela de un niño

En el primero se ve a un niño de perfil que gira la cabeza y nos mira. Esta acuarela está pintada partiendo de una fotografía y de las que me enviaron para elegir elegí la que más gustaba por la mirada. Y es que si hay una cosa en común en estos cuadros es la mirada de inocencia que hay en las cuatro pinturas que muestro.  Me encanta pintar este aspecto de las figuras, la mirada y en el caso de los niños es maravillosa y es muy bonito pintarlos.

Retrato en acuarela de una niña

Retrato en acuarela de una niña

El siguiente cuadro es de una niña que hice hace un par de años. En este caso ocurrió algo muy similar al anterior retrato. El proceso fue muy parecido en ambos retratos. Primero elegí una fotografía de las que recibí por parte de la persona que deseaba que lo pintara y por su expresividad elegí una que también aparecía de medio perfil pero que sus ojos brillaban de expresividad y de alegría que contiene la infancia. De modo que lo pinté con sumo cuidado y detalle ya que como he comentado anteriormente la acuarela no admite errores y muy pocas correcciones por lo que hay que pensar bien en el cuadro cuando aún no tenemos delante de nosotros nada y está todo en blanco. Debemos imaginarnos el cuadro realizado sin estar realizado para obtener mayor seguridad en nuestros trazos cuando lo estemos haciendo. Siempre creo ante un breve esbozo a lápiz que ni siquiera podría llamarse esbozo ya que son unas finas líneas muy suaves que delimitan el contorno de la figura y encajan dónde va a ir cada elemento.

Retrato a lápiz de mi hija Jimena

Retrato a lápiz de mi hija Jimena

Con este otro cuadro la técnica cambia radicalmente y utilizo el grafito puro. Unas barras de grafito puro que se utiliza para la realización del lapicero pero que es únicamente grafito muy manejable para dibujar este tipo de retratos. Se trata de un retrato de mi hija del invierno pasado en la que aparece mirando de frente. Tenía ganas de realizar dos dibujos a lápiz de mis hijos de modo que primero empecé por mi hija mayor y continué con el pequeño. Pequeños y finos trazos se unen entre sí creando una especie de tela de araña de pequeños trazos que forman el dibujo cuando nos alejamos utilizando también un difumino para aplicar alguna sombra.

Retrato de mi hijo Alonso a lápiz

Retrato de mi hijo Alonso a lápiz

Por último el retrato a lápiz de mi hijo pequeño en el que aparece ligeramente sonriendo y mirando hacia arriba. Estos dos retratos están basados en fotografías previamente seleccionadas al igual que los retratos a color anteriores. En el caso de este último la técnica utilizada es lápiz de grafito y los trazos son más puros no utilizando el difumino y creando los contrastes con el propio lápiz. Ambos dibujos los he realizado con la intención de pintar de cada uno dos cuadros al óleo que una vez termine añadiré aquí para que se pueda ver el resultado final. Como dije al principio lo que destaca de estas cuatro obras es la mirada tan especial que conservan los niños.