Un recuerdo de la niñez

La hora del baño, sol de mañana, oleo sobre lienzo

La hora del baño, sol de mañana, oleo sobre lienzo

En nuestra memoria se encuentran todo tipo de recuerdos y sensaciones de la niñez. Una de ellas es la sensación de llegar a la playa y caminar hacia el mar pisando la tierra húmeda bajo la luz cegadora de la mañana en alguna playa del Mediterráneo brillando sobre el agua que va y viene sin cesar acompañando el olor a salitre y el calor de una mañana de verano. Un montón de sensaciones que años más tarde volvemos a revivir de nuevo bajo la perspectiva de la madurez y con cierta melancolía porque no percibimos de igual manera esas sensaciones.

Los niños del cuadro que presento son mis hijos de espaldas de los que tomo numerosas ideas y apuntes cada vez que viajamos todos a la playa para una vez recopilada la información necesaria realizar el cuadro pero sobre todo lo más importantes es observar, conocer y aprender porque sólo de este conocimiento puede salir lo que buscamos.

El mar ofrece estos recuerdos que plasmo en un lienzo basados en la luz del momento que aparece por la izquierda iluminando y creando brillos cegadores sobre el agua. Momentos que nos tranquilizan al revivir ese remanso del recuerdo y que viene a nosotros cada vez que vivimos una escena similar.

Sensaciones que puede expresar un cuadro

"El viento que agita las flores", oleo sobre lienzo, 65x50 cms

“El viento que agita las flores”, oleo sobre lienzo, 65×50 cms

Recientemente he pintado el cuadro que muestro a continuación. En apariencia se trata sólo de un paisaje de flores pero como en cada cuadro se esconde tras el multitud de sensaciones que a veces se perciben y otras nos tienen que empujar un poquito para poder entrar en el maravilloso mundo que el artista ha querido compartir con nosotros.

La idea de escribir algo sobre este aspecto me vino a la cabeza cuando pintaba un cuadro de flores en un paisaje. Se trataba de representar este bonito paisaje pero aportando algo más. Un paisaje de primavera o verano antes de la tormenta en el que el cielo comienza a oscurecerse pero de un modo muy sutil sin ver nubes grises en el entorno pero con la sensación que aporta la luz tan característica de este momento generando una luz más opaca más tenue pero sin perder la luminosidad.

Otra de las sensaciones que me apetecía añadir es la del viento que agita las flores como finalmente decidí titular este cuadro. Este aspecto del cuadro quizás sea el más complicado de representar porque para ofrecer esa sensación hay que dotar de movimiento a las flores pero de un modo muy sutil ya que no se trata de un vendaval sino de una ligera brisa racheada propia del preludio de una tormenta por lo que las flores se mueven para ambas partes.

Los árboles del horizonte también tienen su importancia ya que aportan mayor movimiento al conjunto del cuadro. Por eso ese tipo de árboles no muy grandes, mas bien bajos pero con ramas finas y cortas que aportan ese ligero y sinuoso movimiento capaz de reflejar esa sensación. No obstante es tan sutil que hay que afinar mucho y aportar una especial sensibilidad a estos elementos de la pintura.

Esto es una de las cosas más bonitas de la pintura, ahora veamos un cuadro de Turner y sus tormentas o un interior de Veermer con su quietud y silencio o el mar de las playas de Sorolla y veremos la cantidad de sensaciones que estos artistas recogieron para que pudiéramos disfrutar de esos momentos como lo hicieron ellos.

Velero llegando a puerto,  J.M.W. Turner

Velero llegando a puerto, J.M.W. Turner

Recomiendo que se pulse sobre la imagen para ver el cuadro al completo y poco a poco se mire con paciencia y sin prisa para notar ese viento en nuestro rostro. :-)

Abstracciones en un cuadro de un paisaje de flores

Cuadro de un paisaje de flores en acuarela

Cuadro de un paisaje de flores en acuarela

Cada vez que realizo un cuadro ya sea en acuarela o en óleo suelo acercarme a la pintura y mirarlo con detenimiento. Ver esas manchas por las que está compuesto el cuadro y que poco a poco según nos alejamos toma forma. Estas manchas o pinceladas en muchas ocasiones carentes de línea donde el cuadro se compone del color sólo y se realiza partiendo de la base del color.

En gran medida hay una parte muy instintiva a la hora de realizar un cuadro como el que presento aquí y del que he realizado un breve vídeo que también he añadido a este comentario ya que me parecía interesante para tener otra referencia de lo que explico.

Las pinceladas del cuadro con poco pigmento y muy diluidas en agua se unen unas a otras generando multitud de formas unas voluntarias y otras no y enlazándose entre sí. A medida que se van secando se van añadiendo nuevas capas de color pero con más pigmento con el color más puro de modo que se trabaja de claro a oscuro que es como trabajo con acuarela aunque hay que añadir que no hay que abusar del color para que el resultado sea homogéneo y es aquí donde reside el secreto e este tipo de cuadros, la cantidad y el equilibrio entre el color y el agua.

¿Cuál es la cantidad y proporción de cada cosa? :-) la respuesta se obtiene pintando muchas de modo que dependiendo del resultado que quedamos añadiremos más agua o más color.

La belleza de la simplicidad en arte

Niño aprendiendo a caminar, dibujo a tinta, Rembrandt,  1660

Niño aprendiendo a caminar, dibujo a tinta, Rembrandt, 1660

“Niño que aprende a andar” Este dibujo de Rembrandt del año 1660 que está dibujado sobre papel y tinta marrón aparece en la película “El artista y la modelo” en la que Marc Cros explica a la modelo Mercè que posa para el durante una serie de días para una escultura que es una auténtica obra de arte. Mercè le mira con incredulidad pero luego Marc le explica el porqué.

La simplicidad del trazo realizado con rapidez y  esos trazos ligeros que nos dicen tantas cosas sólo pueden estar hechas por un maestro como Rembrandt.

La figura que está a nuestras espaldas se inclina con ternura hacia el niño que torpemente inicia el paso mientras que su padre de cuclillas le anima a ir hacia el con las manos ligeramente levantadas. También la otra figura de otra mujer que toma de la mano del niño se muestra ligeramente inclinada para ayudarle en el paso.

Una quinta figura aparece en la escena y se detiene a contemplarla y es una mujer que lleva un cántaro o un cubo con agua y que el peso hace que toda la figura se tuerza por un lado y por el otro permanezca extendida por el peso.

El artista Marc Cros tenía razón en su reflexión ya que en esta simplicidad que se adquiere con los años se consiguen las mejores obras y los mejores resultados. Renoir al final de sus días cuando volvió a pintar desnudos en su retiro de La Provenza al sur de Francia pensó que toda su vida se había complicado demasiado y queriendo ofrecer un trazo más definido y utilizar temas más espectaculares y sin embargo la sencillez del trazo ligero de las últimas obras que parece mezclarse unos colores y otros ofreciendo ligereza y consistencia a la vez a todo el cuadro.

A menudo cuando el artista comienza su carrera, en sus primeras obras se pretende siempre alcanzar metas muy ambiciosas con temas muy rebuscados o barrocos y se obvian los temas y motivos más sencillos y cotidianos pasándolos por alto pensando que son inferiores cuando esto es un error del que se sale con el tiempo.

Forma parte del aprendizaje de cualquier artista, pasar por este camino inevitablemente y como el niño de Rembrandt aprender  a caminar poco a poco.

Dos retratos en acuarela de dos niños, la mirada de la inocencia.

Una de las cosas más satisfactorias a la hora de pintar un tema en un cuadro es sin duda que el motivo nos transmita lo suficiente como para que el cuadro final también lo haga. Este es el caso de los cuadros que presento aquí y en los que he trabajado en los últimos años. Los dos primeros son dos cuadros en acuarela de dos retratos de dos niños que he realizado por encargo de dos personas diferentes y que han sido destinados para regalar.

Retrato en acuarela de un niño

Retrato en acuarela de un niño

En el primero se ve a un niño de perfil que gira la cabeza y nos mira. Esta acuarela está pintada partiendo de una fotografía y de las que me enviaron para elegir elegí la que más gustaba por la mirada. Y es que si hay una cosa en común en estos cuadros es la mirada de inocencia que hay en las cuatro pinturas que muestro.  Me encanta pintar este aspecto de las figuras, la mirada y en el caso de los niños es maravillosa y es muy bonito pintarlos.

Retrato en acuarela de una niña

Retrato en acuarela de una niña

El siguiente cuadro es de una niña que hice hace un par de años. En este caso ocurrió algo muy similar al anterior retrato. El proceso fue muy parecido en ambos retratos. Primero elegí una fotografía de las que recibí por parte de la persona que deseaba que lo pintara y por su expresividad elegí una que también aparecía de medio perfil pero que sus ojos brillaban de expresividad y de alegría que contiene la infancia. De modo que lo pinté con sumo cuidado y detalle ya que como he comentado anteriormente la acuarela no admite errores y muy pocas correcciones por lo que hay que pensar bien en el cuadro cuando aún no tenemos delante de nosotros nada y está todo en blanco. Debemos imaginarnos el cuadro realizado sin estar realizado para obtener mayor seguridad en nuestros trazos cuando lo estemos haciendo. Siempre creo ante un breve esbozo a lápiz que ni siquiera podría llamarse esbozo ya que son unas finas líneas muy suaves que delimitan el contorno de la figura y encajan dónde va a ir cada elemento.

Retrato a lápiz de mi hija Jimena

Retrato a lápiz de mi hija Jimena

Con este otro cuadro la técnica cambia radicalmente y utilizo el grafito puro. Unas barras de grafito puro que se utiliza para la realización del lapicero pero que es únicamente grafito muy manejable para dibujar este tipo de retratos. Se trata de un retrato de mi hija del invierno pasado en la que aparece mirando de frente. Tenía ganas de realizar dos dibujos a lápiz de mis hijos de modo que primero empecé por mi hija mayor y continué con el pequeño. Pequeños y finos trazos se unen entre sí creando una especie de tela de araña de pequeños trazos que forman el dibujo cuando nos alejamos utilizando también un difumino para aplicar alguna sombra.

Retrato de mi hijo Alonso a lápiz

Retrato de mi hijo Alonso a lápiz

Por último el retrato a lápiz de mi hijo pequeño en el que aparece ligeramente sonriendo y mirando hacia arriba. Estos dos retratos están basados en fotografías previamente seleccionadas al igual que los retratos a color anteriores. En el caso de este último la técnica utilizada es lápiz de grafito y los trazos son más puros no utilizando el difumino y creando los contrastes con el propio lápiz. Ambos dibujos los he realizado con la intención de pintar de cada uno dos cuadros al óleo que una vez termine añadiré aquí para que se pueda ver el resultado final. Como dije al principio lo que destaca de estas cuatro obras es la mirada tan especial que conservan los niños.

El dibujo, ¿porqué no dibujamos todos?

Dibujo a lápiz del castillo de Atienza

Dibujo a lápiz del castillo de Atienza

Es evidente que hay personas que en la vida tienen más cualidades que otras para desarrollar una actividad concreta, este es el caso del dibujo y la pintura pero sobre todo el dibujo como elemento básico ya que precisa sólo de un elemento como un lapicero para poder desarrollarlo y la pregunta que se nos abre ante nosotros es ¿porqué no todos dibujamos?.

Durante la niñez se nos enseña en la educación infantil a realizar trazos, dibujos, a usar el color y desarrollar nuestro concepto del espacio, volumen etc.. pero que al final todo se enfoca a que realizamos una grafía correcta a la hora de escribir pero no poniendo la misma importancia en el dibujo.

El niño se desarrolla dibujando el entorno que le rodea, sus padres, el paisaje que ve a diario, su casa y así sucesivamente, experimenta con el color y parece como si esto fuera algo implícito en los genes que durante generaciones sintieron la necesidad de pintar el entorno que les rodeaba.

Pero es al llegar a un nivel superior en la educación, lo que se conoce por Educación Primaria cuando al niño se le aparta del dibujo relegándolo a un puesto inferior y a una materia que nunca ha tenido mucha importancia centrándose más en la escritura que obviamente es básico. Es entonces cuando los niños empiezan lentamente a perder el interés por el dibujo llegando a una edad adulta en la que sólo algunos habrán desarrollado esta disciplina por si solos ya que el interés por el dibujo siguió siendo muy importante en estas personas pero un porcentaje muy bajo.

Lapiceros

Lapiceros

Todo el mundo puede dibujar. Es fácil caer en la trampa de pensar que hay que tener una aptitud innata para ello pero esto representa un porcentaje muy bajo de la persona que finalmente dibuja o quiere dedicarse a una profesión cercana a las artes ya que la mayor parte de los conocimientos se adquieren con trabajo, constancia y el interés que se aplique.

A continuación añado un vídeo muy interesante de una charla en la que el dibujante John Howe creador de multitud de ilustraciones para el diseño de personajes de películas como el Señor de los Anillos y otros libros de fantasía nos cuenta parte de lo que vengo contando en este comentario, es en inglés pero tiene una buena pronunciación y se le entiende muy bien :-)

Un efecto de luz en los cuadros

Paisaje al oleo de Carrión de Calatrava, Ciudad Real

Paisaje al oleo de Carrión de Calatrava, Ciudad Real

Algo muy importante en un cuadro no es tanto el modo en que esté pintado sino el motivo a representar y dentro de esto la luz que haya en el cuadro. Esto que puede parece lógico y sencillo no lo es tanto a la hora de pintar un paisaje o una escena con una cierta luz y que esa luz sea la que nos cuenta cosas o nos remueva algo en nuestro interior y para ello lo fundamental será el motivo a representar, que es lo que nos moverá a pintarlo.

Este es el caso de uno de los últimos cuadros al óleo que he realizado de un paisaje de interior, en concreto de los alrededores del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel en la provincia de Ciudad Real en la que se aprecia una luz crepuscular en toda la pintura. La luz a esta hora del día cuando apenas hay luz directa del sol pero que el paisaje es iluminado por los restos de luminosidad nos ofrece unos matices en los colores muy interesante para pintarlos y sobre todo como he comentado antes una visión de este paisaje que nos aporta un sentimiento muy diferente al que puede ser este paisaje con luz de mediodía por ejemplo ya que todo cambia tanto nuestra visión del paisaje como lo que nos aporta. Es por esto que en nuestra memoria abundan recuerdo que están adornados por la luz y que la luz de esos paisajes vividos son lo que hacen que se guarden en nuestra memoria los recuerdos de un modo o de otro tanto buenos como malos, de ahí la gran importancia que tiene la luz en un paisaje, sobre todo a ciertos momentos del día como este.

Aparte de la luz hay un elemento en el cuadro que es fundamental y es la luna que se aprecia de modo leve en lo alto del cielo y que tiene su reflejo en el agua. Un elemento de vital importancia a pesar de su pequeño tamaño dentro del cuadro.