Monet y Pissarro caminos separados y unidos por el impresionismo.

Aunque el título de este artículo pueda extrañar lo cierto es que dos de los artistas más representativos del movimiento impresionista y grandes amigos fueron separados al final de sus vidas por el arte y el camino que cada uno decidió escoger.

Al comienzo del movimiento impresionista Claude Monet y Camille Pissarro tenían mucho en común acerca de la pintura y su modo de entender la pintura en aquellos años en los que estudiaban y pintaban el paisaje de Francia al aire libre. Sin embargo lo que parecía una amistad unida por el arte finalmente también por motivos artísticos se separaron.

Claude Monet

Claude Monet

Pissarro pensaba que había que evolucionar en el impresionismo y que había que realizar una pintura más moderna y con otros aires dándole la sensación de que se habían quedado estancados y criticaba duramente la pintura de Monet diciendo que no sabía pintar otra cosa y que su estilo no evolucionaba.

Camille Pissarro , El huerto en Éragny

Camille Pissarro , El huerto en Éragny

Fue entonces cuando Claude Monte inauguró la exposición de la serie de almiares y a la que acudió el propio Pissarro quedando absolutamente maravillado. Pissarro recomendó fervientemente a su hijo Lucien que visitara la exposición y dado que no pudo hacerlo su padre se enfadó con él diciéndole en una carta que rara vez podrá ver una exposición que merezca tanto la pena como esta.

Almiar, efecto de luz de tarde, Claude Monet

Almiar, efecto de luz de tarde, Claude Monet

Le costó un tiempo pero finalmente, Pissarro escribió una carta a Monet pidiéndole disculpas y mostrando su satisfacción por la exposición de los Almiares y dejando ver que quizás las series fueran en camino a seguir. Desde este momento Pissarro se ocupa de las series sobre todo de temas urbanos en París obteniendo el mayor éxito de toda su carrera, también recomendado por su médico ya que sufría problemas de vista y pintar al aire libre podría ser perjudicial al afectarle el sol de modo directo.

Camille Pissarro, Montmatre

Camille Pissarro, Montmatre

Monet continúa por otro lado con la series de la catedral de Rouen que tan reconocibles son para todo el mundo.

En muchas ocasiones como he comentado en este blog hay un camino marcado que hemos de seguir, no solo en la pintura sino también en cualquier labor que desempeñemos a lo largo de nuestra vida y a veces se toman senderos que nos hacen volver de nuevo al camino principal. Tomar el sendero equivocado para regresar es de personas sensatas y valientes.

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Epistolarios de artistas. Los cuadros escritos.

A lo largo de siglos los artistas han escrito cartas dirigidas a amigos, marchantes, familiares y demás y se han publicado muchos de estos epistolarios en forma de libro. Siempre he tenido un poco de reparo a la hora de cotillear en este tipo de cartas ya que al final son cosas muy personales a pesar de que estemos hablando de grandes genios de la pintura y puede que sea beneficioso el hecho de dar a conocer los pensamientos de estos artistas como patrimonio artístico que es. Pero a pesar de esto siempre que estoy leyendo un libro de algún pintor no dejo de pensar que estoy asaltando la intimidad de la persona y que esto no debería publicarse aunque evidentemente es muy tentador no acceder a la letra impresa de Van Gogh o el propio Sorolla…   A continuación os detallo algunos de los libros sobre correspondencia mantenida entre varios artistas y sus conocidos y a veces otros artistas.

Cartas a Theo, Van Gogh

Cartas a Theo, Van Gogh

El primero y más conocido es “Cartas a Theo” en el que Vincent Van Gogh mantiene correspondencia con su hermano Theo Van Gogh. Desde que comenzó a trabajar como misionero en las minas de Bélgica Vincent es el motivo principal de preocupación de la vida de su hermano Theo y es muy posible que sin Theo la figura de Van Gogh no sería la que hoy conocemos ya que presto todo su apoyo a lo largo de su carrera como artista. En este libro se pueden leer multitud de cartas que el artista a lo largo de su vida va enviando a su hermano y podemos apreciar los altibajos que sufre así como algunos dibujos que se incluyen en estas cartas.

Cartas de Camille Pissarro

Cartas de Camille Pissarro

Este segundo libro contiene las cartas que el pintor impresionista Camille Pissarro mantuvo con su hijo Lucien Pissarro. Aquí podemos descubrir entre otras muchas cosas los consejos que el pintor le va dando a su hijo en cuanto a arte se refiere ya que Lucien se  dedicaba a realizar grabados. También se da a conocer la relación que mantuvo con otros artistas. Este libro es especialmente recomendable dada la poca información que de este artista existe ya que de otros pintores se han editado multitud de libros sobre su obra pero no es el caso de Pissarro y este libre es particularmente útil si se desea conocer un poco mejor la obra y la filosofía de vida y pintura algo indivisible en el caso de Pissarro.

Los años de Giverny, Monet

Los años de Giverny, Monet

No podía dejar de nombrar el libro de cartas que Claude Monet escribió durante sus años en Giverny. Aquí encontramos gran cantidad de información sobre su relación con otros artistas impresionistas como Renoir, Bazille, Sisley y con el marchante y galerista Durand Ruel que fue la persona que en realidad dio a conocer la obra impresionista. Por otro lado y dejando a un lado el impresionismo francés se conservan gran cantidad de cartas de Sorolla a su mujer Clotilde que se conservan en el Museo Sorolla de Madrid. También existe en otra línea un libro que creo que está descatalogado de  el amigo y también pintor Aureliano de Beruete  en el que se publican las cartas que este envió a Sorolla y a través de las cuales se pueden adivinar las respuestas de Sorolla a las misivas de Beruete fiel consejero y seguidor de la obra de Ssorolla que la dio a conocer en Europa. En fin, como decía al principio este tipo de material no deja de ser interesante ya que nos descubre la personalidad de cada artista pero como digo no deja de ser algo delicado al tratarse de cosas muy personales y que sin saber la relevancia que en el futuro tendrían los artistas escribieron a modo privado.

Pierre Auguste Renoir

Pierre Auguste Renoir

Pierre Auguste Renoir

Esta semana se han cumplido noventa y cuatro años de la muerte de uno de los grandes maestros del impresionismo Pierre Auguste Renoir. Tras una vida llena de altibajos consiguió el reconocimiento por su obra en vida y llevó al límite su pasión por el arte y por la pintura llegando al extremo de sostener con pañuelos a las manos los pinceles que crearon todo un universo en el periodo del impresionismo. Socarrón solía decir que el impresionismo nació el día que a alguien se le acabó el color negro y utilizó el azul para sustituirle. La infancia del artista discurrió en la ciudad francesa de Limoges entre hilos y telas debido a las profesiones que sus padres eran sastres y nadie podía imaginar que un día el pequeño Pierre podría convertirse en una de las figuras más representativas del impresionismo. Más adelante el joven Renoir trabajó como decorador de porcelanas y debido a este oficio despertó e el la faceta artística que se encontraba en letargo. Sus maestros desde una edad muy temprana recomendaron a sus padres que estudiara arte ya que el joven poseía facultades para ello. Durante su juventud realizó distintos tipos de trabajos decorando abanicos y otro tipo de

Dos hermanas en la terraza, Pierre Auguste Renoir

Dos hermanas en la terraza, Pierre Auguste Renoir

elementos decorativos. Más adelante entraría a trabajar para el estudio-taller de Gleyre en el que se produciría algo singular y que cambiaría su vida para siempre, conocería a Monet, Bazille y Sisley, la flor y nata del impresionismo personificado y concentrado allí mismo. Poco aguantarían estos artistas la disciplina de la línea y la pureza en el trazo que Gleyre les exigía para progresar. Con ansias de trabajar al aire libre y no en un estudio decidieron abandonar el taller para instalarse en las inmediaciones del bosque de Fontainebleau para pintar de primera mano los paisajes que salían a su encuentro y de este periodo hoy podemos contemplar parte de una obra de juventud tanto de Renoir como de los otros artistas. Más adelante Renoir se instala en París recogiendo momentos de la vida cotidiana de la ciudad y de ese periodo podemos disfrutar de obras maestras como escenas en el Moulin de la Galette  o escenas de fiestas en parques cercanos a la ciudad.  Pasados los años y en los últimos tiempos Renoir se interesaría por los retratos de desnudos con un fondo de paisajes viviendo en su estudio en el campo rodeado de naturaleza y sufriendo las nostalgias al enviudar de Aline, su esposa.
Sirva pues esta entrada como homenaje a uno de los grandes genios de la pintura que transformó el modo de mirar la pintura.

Los cuadros vistos al natural

Con motivo de la exposición en el Museo Thyssen de Madrid, “Impresionismo y Aire Libre” voy a comentar algo sobre lo que me ha tenido pensando durante los días posteriores al haber visto dicha exposición. Un amigo muy seguidor de la pintura de Sorolla y los artistas españoles del movimiento del impresionismo me comentaba no hace mucho que no hay nada como la pincelada larga de Sorolla y la luz del Mediterráneo que en su pintura sobre todo paisajistica hay. Yo no muy seguro de ello le rebatía y le comentaba que la pintura hay que verla, tanto de unos como de otros y que no hay que desestimar a los artistas franceses o de otra nacionalidad pertenecientes al impresionismo.
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Bien es cierto que artistas como Sorolla o Beruete es difícil encasillarlos en el impresionismo , quizás este último más que Sorolla pero es por hacernos una idea de la época.

Una vez vista la exposición que me ha parecido una maravilla y que no sólo abarca la etapa del impresionismo puro sino también la escuela de Barbizón y el post-impresionismo y entre los que podemos ver también obras de Carlos de Haes y del citado Joaquín Sorolla he llegado a la conclusión que la pintura ya sea de unos o de otros hay que verla. Un catálogo no ofrece ni el detalle ni el poder ver la pincelada original, y el color y tamaño varía mucho.

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Es por ello que aparte de leer libros de arte o ver los cuadros en alta resolución por internet, recomiendo visitar los museos y exposiciones temporales para apreciar de verdad las obras al natural y poder sacar nuestras propias conclusiones y comprobar que por ejemplo un cuadro de Monet o de Sisley tiene mucho más atractivo sobre todo por el hecho de ver la pincelada, cómo lo ha ejecutado en ese momento y los matices de color tan increíbles que hay en cada obra.

IMPRESIONISMO. UN NUEVO RENACIMIENTO


Hoy recomiendo una exposición que acaba de ser inaugurada en la Fundación Mapfre de Madrid y que lleva por título, “Impresionismo. Un nuevo Renacimiento”.
Y es que estos pintores de mediados del siglo XIX abrieron una brecha en el panorama del arte de la época siendo totalmente transgresores en la utilización de la luz y el color y la representación de motivos y composiciones poco habituales para la época, de ahí que mucha gente lo considerara una broma de mal gusto.

Uno de mis cuadro favoritos de pequeño formato es con el que comienzo esta entrada, se trata de “La urraca” de Monet.Tiene una luz que apabulla y lo mejor de todo como decía antes es el motivo principal determinado pro el título, una urraca ¿a quién se le ocurriría pintar una urraca en aquella época?.

Con esto quiero destacar lo extraño que podría parecer para la época que alguien retratara una urraca y le pusiera ese título al cuadro pero este cuadro va más allá, a mi parecer la urraca no es más que una excusa para pintar ese magnífico paisaje nevado que se ve alrededor, esas sombras azuladas sobre la nieve.

Por otro lado no puedo ocultar mi admiración por estos pintores y su influencia en mi pintura.

Rubén
www.rubendeluis.com