Cuadros en acuarela de dos atardeceres. Paisaje y marina.

Cuadros de dos atardeceres en acuarela.

Dos cuadros de dos lugares distintos de Cantabria, tanto del interior como de la costa. La luz cambia en ambos cuadros aunque el momento en el día es similar.

Hoy presento un par de acuarelas en las que he estado trabajando recientemente sobre dos temas algo dispares entre si pero con un elemento común que es el Sol y la luz del atardecer.

En el primer cuadro se aprecia el Sol como un pequeño punto luminoso rodeado de nubes de colores grises y azulados mientras que en el siguiente se trata de una marina con un cielo mucho más despejado y con colores más amarillos y naranjas.

Ambos son paisajes de Cantabria pero uno es un paisaje del interior en el Valle de Liébana y el otro cuadro corresponde a una marina de un atardecer en al playa de Valdearenas en Liencres.

La luz cambia tanto por la hora en la que están representados ambos cuadros como por la atmósfera y el lugar.

En cualquier caso el Sol es un elemento que ordena el paisaje y la estructura de ambos cuadros siendo el punto de atención de ambas acuarelas.

Aparte de lo estético este tipo de cuadros sirve como estudio de la luz y de la atmósfera en un momento determinado. El estudio y la observación con un carácter casi científico que en ocasiones los artistas llevamos a cabo.

A veces el trabajo casi es de investigación para poder representar luego en cada cuadro que se pinta con coherencia y de este modo poder adquirir toda la información necesaria que la naturaleza nos aporta.

En mi opinión es una de las cosas más bonitas que tiene el dedicarse a un trabajo como este.

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Dos acuarelas de dos marinas al atardecer.

Dos cuadros en acuarela de dos marinas de atardeceres en dos playas.

Presento dos cuadros con una composición similar y colores algo distintos pero de igual tamaño en los que la luz es protagonista absoluto.

Cuadro en acuarela de un contraluz al atardecer.

Cuadro en acuarela de un contraluz al atardecer.

En los últimos días he pintado dos escenas en las que la luz es el denominador común.

Se trata de dos cuadros en acuarela de dos marinas en los que las siluetas de las personas se recortan por el efecto de al luz incidiendo al atardecer.

Se trata de dos escenas vividas hace tiempo y que he pintado en alguna ocasión. Técnicamente ahora son diferentes a las primeras que realicé hace años.

El tema que muestro en la parte superior recuerdo que lo pinté al oleo en gran formato.

Quiero decir con esto que ahora pinto de otro modo y técnicamente utilizo otro estilo por lo que quería probar con estos dos motivos que siempre me han gustado.

En el primer cuadro los colores azules cobran más protagonismo utilizando su gama en su sentido más amplio. Se trata de una escena quizás con contrastes más fuertes que el siguiente con los colores más suaves. Las siluetas de las personas son algo común que se acercan a buscar al mar. Algo muy bonito de ver al natural y difícil de plasmar.

Cuadro en acuarela de una marina en la playa de Somo frente a la ciudad de Santander.

Cuadro en acuarela de una marina en la playa de Somo frente a la ciudad de Santander.

En el siguiente cuadro sucede lo mismo. Algunas personas se acercan al mar pero esta vez en el horizonte se aprecia la ciudad de Santander con el perfil de sus edificios y la silueta inconfundible del Hotel Real.

Algunas personas llevan tablas de surf con la intención de capturar alguna ola que se aproxima a la playa.

Una franja parcialmente visible cruza de modo oblicuo la composición de este cuadro aportando un color ocre que aporta calidez a la escena.

Dos cuadros en acuarela de atardeceres

La luz tiene sus cambios y hoy muestro estas dos acuarelas que he realizado de dos marinas en dos momentos diferentes y lugares distintos al atardecer.

Los cuadros son de pequeño formato ambos de dos lugares de Cantabria y quise capturar ese momento casi mágico en el que el sol se oculta y la luz crea efectos sorprendentes.

J.M.W. Turner  como he comentado en varias ocasiones antes de morir nos dejó de un modo muy esquemático una frase que resume casi toda su vida en la que estudió en profundidad los efectos del sol, la luz que producen en la naturaleza, en el mar y también en nosotros al condicionar nuestras vidas de un modo absoluto.

El sol es Dios

Siempre me ha gustado pintar el mismo tema o parecido desde un punto de vista distinto y en esta ocasión he realizado dos acuarelas de un atardecer en diferentes puntos y en diferentes momentos del propio atardecer. Ambos cuadros están pintados en dos lugares de Cantabria. El primero es una acuarela de un atardecer en Liencres con el sol alto aún entre nubes de colores oscuros y con brillos y reflejos en el mar que quise pintar en este maravilloso momento del día en el que el sol toma protagonismo en este lugar para crear efectos de luz increíbles. La orilla del mar apenas se aprecia por lo que el mar llega hasta la zona inferior de la composición del cuadro.

Acuarela de un atardecer en Liencres

Acuarela de un atardecer en Liencres

En el siguiente cuadro el atardecer en en la playa de las Arenas en Pechón en Val de San Vicente está en su punto final. El sol roza el horizonte a punto de ocultarse y tiñe de color amarillo y rosa la orilla del mar. Las siluetas de las rocas que se asoman en la parte izquierda y las personas que caminan por la orilla se hacen más fuertes y contrastadas. Se trata de un cuadro más oscuro que el anterior y con una luz más suave.

Acuarela de un atardecer en la playa de Pechón, Val de San Vicente

Acuarela de un atardecer en la playa de Pechón, Val de San Vicente

Dos tipos de atardeceres realizados con acuarelas en los que nos aportan dos sensaciones diferentes a pesar de estar realizados en el mismo momento del día que es el atardecer, un momento del día que nos dice mucho ya que la luz también nos cuenta cosas y nos aporta diferentes tipos de sensaciones.

Dos momentos del día opuestos en dos cuadros al oleo

Cuadro al oleo en Miraflores

Paisaje de un anochecer en La Najarra, Miraflores

El día ofrece momentos que merece la pena vivir y observar. A veces estos momentos acontecen cuando viajamos en un tren o vamos en coche a nuestros trabajo y casi no prestamos atención cuando merece la pena observar con atención y detenernos en ese momento para ver todo lo que nos ofrece la luz y las diferentes atmósferas que vemos en ese momento. En el primer cuadro al oleo que presento, un paisaje cercano al estudio de pintura en el que trabajo nos ofrece la luz de  un atardecer. Con las últimas luces del día la jornada se precipita hacia la oscuridad y la luna hace acto de presencia en lo alto del cielo figurando como un punto luminoso. Este cuadro sería algo muy diferente si la luna no apareciera restando luz al cuadro. En este momento del día se respira quietud, quizás un sentimiento de alerta embarga a todos los animales que viven en el entorno como indicativo que el día toca a su fin y es hora de volver a casa. Pura poesía la que se aprecia en un paisaje de estas características y según la tradición de la pintura del Romanticismo ya que a los artistas de este periodo les gustaba mucho estas escenas.

Amanecer en la Sierra de Guadarrama, oleo sobre lienzo y panel

Amanecer en la Sierra de Guadarrama, oleo sobre lienzo y panel

En el siguiente cuadro muestro el contrario al cuadro anterior. La luz en este cuadro contiene mucho misterio y es también otro de los motivos por los que me atraía pintar. En este momento del día también se respira la quietud pero sin embargo la luz contiene un matiz muy distinto de un ocre claro y que ofrece un nuevo comienzo cada día, es decir como si todo se renovara cada día con el comienzo de la nueva jornada. La luz establece la vida en la tierra y define nuestros recuerdos a lo largo de nuestras vidas, por eso me encanta capturar esos momentos y plasmarlos en un lienzo. El modo de capturar esta realidad de cada artista depende del modo de ver las cosas de cada uno. Cada artista es un catalizador que a través de la mirada, del estado de ánimo, de influencias de otros artistas y otras circunstancias hace que su obra salga de un modo o de otro.

De este modo se puede afirmar que es un trabajo muy duro, quizás uno de los más duros y complicados si se conoce en profundidad.

 

Dos cuadros de atardeceres en acuarela

Acuarela de la playa de Liencres

Cuadro en acuarela de Liencres

Acuarela de Galizano, Cantabria

Acuarela de un atardecer en la playa de Galizano

Hoy comparto aquí un par de cuadros en acuarela que he realizado en los últimos meses de dos atardeceres. Son dos atardeceres pintados de dos playas de Cantabria en las que el día se despide y es que en este tipo de temas lo que prevalece es un cúmulo de sensaciones que nos vienen en este momento del día.

Realizarlo en acuarela tiene una particular dificultad y es que hay que ser muy sutil a la hora de aplicar el color ya que la acuarela permite pocas correcciones. Hay que aplicar el color de un modo rápido y sobre todo tener la idea del cuadro en nuestra cabeza antes de comenzar, es decir, pensar antes de pintar, pensar bien la composición de color y cómo vamos a construir el cuadro ya que siempre hay que jugar con los degradados de color y sobre todo con las mezclas de colores entre sí además de tener en cuenta las partes oscuras que son las que van hacer que nuestra pintura tenga luz.

Los objetos como el sol o los reflejos del sol en la arena hay que tenerlos en cuenta ya que ofreceran un punto de luz al cuadro y aportaran realismo a la escena.

En estas dos acuarelas se puede ver en primer lugar la playa de Liencres con sus rocas inconfundibles en la orilla y en segundo lugar la playa de Galizano cercana a Somo y Loredo.

Espero que os gusten.

contacto: ruben@rubendeluis.com