Dos acuarelas de Asturias.

Presento dos acuarelas de mediano formato de temas asturianos.

Forma parte de la serie de cuadros de Asturias de paisajes y marinas que inicié hace un tiempo.

Asturias, sus paisajes y sus marinas siempre han sido un tema recurrente en mi pintura y hoy comparto estas dos acuarelas de dos lugares muy conocidos.

En primer lugar una acuarela del puerto de Gijón con los veleros en el muelle y los reflejos que realizan sobre el agua. Se puede apreciar una pincelada que tiende quizás al Impresionismo con toques horizontales. Para ello he utilizado tempera de color blanco para crear estos efectos.

Cuadro en acuarela de Gijón, Asturias.

Cuadro en acuarela de Gijón, Asturias.

En la segunda pintura muestro el puerto viejo de Llanes en un día algo más gris que en la primera acuarela. El reflejo en los charcos que deja la bajamar en esta zona de Llanes reflejan el cielo. En ambos cuadros he utilizado una pincelada pequeña en ambas direcciones.

cuadros de Asturias en acuarela

Cuadro en acuarela de Llanes, Asturias.

Para finalizar, comentar que siempre me gusta realizar parejas de cuadros o series de cuadros sobre un tema tanto al oleo como en acuarela porque esto ayuda a comprender mejor el motivo del mismo y el tema representado.

Espero que os gusten.

Rubén de Luis
Contacto: Tel. 616 46 21 58

ruben@rubendeluis.com
www.rubendeluis.com

Dos cuadros al oleo de temas de Andalucía

Hace un tiempo pinte estos dos cuadros que ahora he vuelto a realizar sobre los mismo temas y en los que algo ha cambiado.

Cuadro al oleo de la Sierra de Grazalema

Cuadro al oleo de la Sierra de Grazalema

 

Hoy presento dos cuadros al oleo recién terminados de dos motivos de Andalucía. Ambos cuadros los he realizado anteriormente es decir ambos motivos. Debido a un encargo que he recibido para volver a pintar estos temas pero en tamaños diferentes he revisado estos temas y lo he adaptado a la técnica impresionista que uso ahora. El primero cuadro, una obra de un paisaje de la Sierra de Grazalema en su día lo pinté de un modo muy suelto con un formato pequeño y este sin embargo tiene una pincelada muy detallada y yuxtapuesta entre sí lo que hace que haya cambiado todo bastante aunque la composición en esencia sea la misma. Una pradera de flores con unas encinas que cubre la mitad del cuadro de lado a lado y la montaña al fondo con un cielo que cae mezclándose entre si en colores de diferentes tonos azules. Los colores oscuros de los árboles y las sombras que proyectan sobre la hierba contrastan con el color de la montaña y las flores de un morado muy claro. Si observamos con atención el cuadro se pueden ver tonos de diferentes tipos de verde y ocre rojizo puestos en diferentes puntos del cuadro sobre todo en la zona de las flores. En el siguiente enlace se puede leer más información y ver con detalle algunas imágenes de zonas del cuadro

Cuadro al oleo de los jardines del Generalife en Granada

Cuadro al oleo de los jardines del Generalife en Granada

El siguiente cuadro es una escena de uno de los patios de los palacios que forman los jardines del Generalife en la Alhambra de Granada. También es un cuadro que pinté hace un tiempo y que he vuelto a realizar también por encargo. En este el tamaño no difiere mucho del anterior pero si la composición ya que en el original los edificios no abarcaban tanto espacio, es decir el punto de vista era más bajo y en este algo más alto con una fina línea de cielo arriba de color azul que ofrece aire al cuadro abriendo un poco el campo visual por la parte superior. También se puede leer un comentario específico sobre este cuadro desde aquí.

Pintar lo que vemos. De un sencillo dibujo infantil a un cuadro al óleo.

Desde niños acostumbramos a representar lo que vemos de un modo innato y casi ancestral. Entre hacer un dibujo o pintar un cuadro si somos artistas no hay mucha diferencia.

Bajo la experiencia de mis hijos en un momento del día me vino a la cabeza esta reflexión sobre cómo de manera natural tendemos siempre a representar lo que vemos y me pregunto ¿qué es lo que nos impulsa a hacerlo?

El impulso de pintar un cuadro es algo que no tiene explicación, hay algo que no se puede explicar, se trata de algo que nos empuja a pintar algo, a representar algo, esto se mantiene en casi todos los artistas, esa inquietud primigenia que de un modo algo irracional nos impulsa a pintar. Se podría decir que hay un vínculo grande entre los artistas y los niños por este motivo.

Vemos y copiamos lo que vemos o mejor dicho interpretamos lo que vemos desde que el hombre habita en la Tierra. Se trata de representar con los medios que tenemos al alcance nuestro entorno, un impulso que ya en el Paleolítico se solía hacer en las cuevas donde habitaban los primeros pobladores con medios muy básicos a su alcance pero no por ello faltos de ingenio.

Hoy día cuando observo a mis hijos pintar me vienen muchas reflexiones a la mente. Como por ejemplo el motivo por el cual nos impulsa a pintar en un primer momento. Inicialmente cuando somos niños todos nos vemos atraídos por la necesidad de representar nuestro entorno más cercano, dependiendo de la edad algunos de un modo y otros de otro, más perfeccionado el dibujo o pintura o menos, más cercano a la realidad o más difuso pero en cualquier caso una interpretación de lo que tenemos a nuestro alrededor.

La conclusión quizás sea que queremos representar lo que nos rodea porque nos gusta o porque sentimos necesidad de expresar ciertas cosas a través de la pintura o el dibujo. Algo muy básico, sólo necesitamos un lápiz y un papel para representar algo y esto se mantiene en el tiempo aunque lamentablemente no se trabaja y perdura en el tiempo ya que con el desarrollo de las personas esta habilidad queda en algún lugar dormida salvo los que nos dedicamos a esto que seguimos buscando algo o queriendo expresar de un modo u otro cosas.

Sencillez en el dibujo a tinta de un Rembrandt veterano y maduro en sus –. Hendrickje durmiendo (1656)

Sencillez en el dibujo a tinta de un Rembrandt veterano y maduro en sus –. Hendrickje durmiendo (1656)

Cuando comparo los dibujos que pintan los niños y los cuadros de cualquier artista la verdad es que no veo mucha diferencia en cuanto a concepto. Siempre se ha utilizado de un modo peyorativo la frase de “pintar como un niño” para definir a un mal artista pero creo que tal y como decía Pierre Auguste Renoir pintar como un niño sería maravilloso y difícil, es decir pintar con libertad y sin ataduras, ya que a la vez que la técnica del artista avanza también en muchas ocasiones los prejuicios y hacen que la pintura o mejor dicho el concepto esté contenido por gran cantidad de circunstancias y no le dejan que fluya todo de un modo correcto y sin ataduras pintando temas quizás demasiado rebuscados y creando composiciones muy complejas cuando la base es la sencillez y el pensar que menos es más, los motivos simples siempre funcionan mejor al igual que la técnica.

El maestro Pierre-Auguste Renoir

El maestro Pierre-Auguste Renoir al final de su vida

Renoir al final de su vida simplificó todos sus cuadros mucho, creó atmósferas y pintó sus figuras con una pincelada muy ligera, muy simple y por fin se sintió libre y pintando realmente lo que quería, pintar como un niño.

 

Pintar Madrid

Algunos cuadros al óleo de Madrid

A lo largo de los últimos años he realizado algunos cuadros al óleo y en acuarela de Madrid. Todo cambia y mi pintura y el modo de entenderla también.

Hoy me gustaría repasar algunos de los cuadros que he realizado en los últimos tiempos tanto en óleo como en acuarela de la ciudad de Madrid.

Cuadro al óleo de una panorámica de Madrid

Cuadro al óleo de una panorámica de Madrid

No hace mucho que miraba el cuadro que aparece sobre estas líneas de una vista de la ciudad de Madrid y que pinté por encargo hace unos años. Era un cuadro de gran formato de una vista de la parte norte de la ciudad en el que se veían algunos de los edificios más destacados de su perfil con una luz de tarde algo anaranjada y rosácea con tonos morados y en el que una gran sombra cubría la zona inferior del cuadro dejando de manifiesto las nubes del cielo.

Hay una zona vital en este cuadro que es sin duda la zona inferior oscura en la que se acrecienta la luz en la parte superior de la línea de los edificios. Este contraste de claro y oscuro, de luz y sombra hace que el cuadro cobre una personalidad propia. A veces este tipo de detalles en la pintura es lo que hace cobrar protagonismo en un cuadro. Es decir no es si el elemento principal que sería la ciudad en este caso sino la luz que envuelve el cuadro.

Un fenómeno secundario se convierte en principal, si no fuera por este momento de luz el cuadro probablemente nos diría otras cosas, no por ello sería peor ni mejor pero sería diferente.

El color y las nubes es otro elemento a destacar de este óleo. Se trata de la combinación de los colores de las nube y la ciudad. Tonos rosas, violetas, ocres anaranjados combinan con las tonalidades de los edificios de la ciudad donde se encuentran también estos colores.

Hoy no pintaría así esas nubes, no crearía esa masa de color sino que utilizando una pincelada más pequeña y fina las compondría. Como decía al comienzo mi pintura ha cambiado con el tiempo y el modo de entenderla también al igual que el modo de entender el paisaje y el color. No quiere decir que sea ni peor ni mejor antes o ahora, simplemente ha cambiado.

Cuadro en acuarela de una vista de Madrid

Cuadro en acuarela de una vista de Madrid

Otro de los cuadros de Madrid que he pintado últimamente y que es contrario al que he descrito antes es esta vista de una zona de Madrid con mucha más historia. Se trata de una vista desde el lago de la Casa de Campo en invierno. Se trata de una acuarela y la técnica lo cambia todo ya que el modo de interpretar el paisaje con acuarelas es diferente al óleo. También cambia que es un cuadro reciente a diferencia del anterior y esto se aprecia tanto en la técnica utilizada como en el acabado.

Una vista de un lugar muy peculiar de Madrid que es esta vista desde el Lago de la Casa de Campo en la que se ve el Palacio Real y la antena del edificio de La Telefónica ubicado en la Gran Vía.

Se trata de una vista que ha cambiado poco en los últimos años y se ha mantenido así desde hace siglos con las lógicos cambios como es natural en una ciudad como Madrid aunque el paisaje que he pintado está orientado hacia la parte antigua y por eso es prácticamente imposible que pueda cambiar mucho.

Es una acuarela de tonos muy suaves y de pincelada pequeña y ligera y con gran luminosidad al fondo entre nubes con una neblina muy típica de una mañana de invierno en esta zona debido al río Manzanares que pasa por allí.

Se podría decir que es una vista muy impresionista pintada con acuarelas de esta zona de la ciudad. Con un tratamiento del color y de la luz algo complejo en el cuadro y con varias capas de pintura hasta lograr el efecto deseado.

Son dos cuadros muy distintos entre sí por lo que es muy distinto el tratamiento del color pero también lo es porque entre los dos cuadros hay un espacio de dos años y es lo que hace diferente también el tratamiento del paisaje.

Es bueno siempre comparar nuestro trabajo en el tiempo y volver la vista atrás y ver cómo era nuestra obra hace unos años y cómo es en al actualidad aunque sea en diferentes técnicas y el tema sea el mismo en este caso paisajes de Madrid. Es muy interesante hacer crítica de nuestra obra y así ver su evolución para al final saber el camino que deseamos recorrer.

De la acuarela al oleo, dos versiones del mismo tema en diferente técnica

Dos versiones de un mismo motivo pero en diferente técnica

Paisaje de flores amarillas, oleo sobre lienzo, 61x50 cms

Paisaje de flores amarillas, oleo sobre lienzo, 61×50 cms

Hoy presento dos cuadros basados en el mismo tema pero realizado en diferente técnica. Este es el caso de estos dos paisajes realizados recientemente pero con una composición algo distinta el uno del otro y con una técnica muy diferente también. Se trata de un paisaje de flores amarillas que desde el momento que lo vi me gustó. A veces el motivo viene a buscarte y este fue el caso del tema que presento aquí. Se trata de un cuadro en el que se nos va la mirada al centro del cuadro, a los pequeños árboles que se sitúan en la mitad de la pintura. En el cuadro al óleo la línea del horizonte es mucho más alta dejando un pequeño espacio para el cielo y centrando toda la atención sobre las flores aunque de modo inevitable nuestra mirada se posa sobre los árboles sintiendo atracción sobre ese punto.

Paisaje de flores amarillas

Paisaje de flores amarillas, acuarela, 50×50 cms

En un formato más cuadrado de 50×50 cms la acuarela presenta los mismo árboles pero no están tan contrastados en el color como en el cuadro al oleo por lo que al tener un horizonte que en este caso divide el cuadro a la mitad hace que nuestra mirada sienta atracción esta vez por el cielo y las nubes.

Lo bonito de estas dos técnicas es que el paisaje habla de distinto modo, nos dice cosas distintas según la técnica utilizada y evoca algo muy diferente en cada caso, esto es muy interesante ya que va más allá del motivo o concepto sino que únicamente con la técnica podemos expresar cosas muy distintas lo cual no deja de ser muy atractivo y curioso.

¿Cómo conseguir mi propio estilo en pintura?

Cómo conseguir nuestro propio estilo en pintura, un difícil y largo camino por recorrer

Edgar Degas

Edgar Degas, oleo sobre lienzo

La pregunta que encabeza este pequeño texto nos la hemos hecho muchas veces muchos de nosotros en varias ocasiones.

Encontrar lo que llamamos estilo es tares algo complicada ya que en ocasiones no se llega a encontrar nunca, esto puede sonar algo decepcionante pero la pintura o el arte en general y si nos dedicamos a ello de manera profesional se trata de un largo camino por recorrer en el que vamos aprendiendo cada día y una cosa nos va llevando a la otra sin encontrar muchas veces un lugar en el que permanecer.

Posiblemente ese “estilo” o tipo de pintura que buscamos al final sea una consecuencia del aprendizaje y nuestros gustos, es decir, a lo largo de nuestra carrera artística comenzamos por inclinarnos por unos artistas y trabajamos a partir de ahí casi imitando su estilo pero lo difícil no es eso sino encontrar nuestro propio camino y desarrollar nuestro trabajo en el mismo.

Como siempre he dicho, la pintura y en general muchas disciplinas artísticas son un trabajo con resultados a largo plazo siempre que nos lo tomemos en serio y que no sea un pasatiempo o algo para relajarse como dice mucha gente ya que de relajante no encuentro nada en este oficio sino más bien lo contrario ya que conseguir resultados buenos lleva tiempo.

El artista toma prestado de otros artistas a la vez que lo va digiriendo y añadiendo a su propia obra, es un catalizador de lo que realmente le interesa de cada artista de modo que si observamos la obra de artistas consagrados vemos cómo sucede esto mismo.

Montaña Saint Victoire, Paul Cézzane

Montaña Saint Victoire, Paul Cézzane

Por ejemplo Degás con sus bailarina o un caso mucho más evidente es la pintura de Cezanne y la de Picasso. Es muy evidente que el primero a pesar de lo duro de su existencia y el esfuerzo titánico que tuvo que hacer abrió un nuevo camino en la historia de la pintura moderna y Picasso tomó el testigo metiéndose de lleno en el cubismo.

El Guernica, Pablo Ruiz Picasso

El Guernica, Pablo Ruiz Picasso

En el cuadro de el bombardeo de Guernica de Picasso, una de su obras del periodo de madurez del artista podemos ver comparándolo con Cézanne una clara influencia en la composición de los elementos y el trazo.

La pintura está llena de misterio y de trabajo y todo envuelto nos hace llegar a un lugar o a otro muchas veces de las maneras más extrañas y en ocasiones sin tener plena voluntad de lo que hacemos.