Dos cuadros en acuarela de atardeceres

La luz tiene sus cambios y hoy muestro estas dos acuarelas que he realizado de dos marinas en dos momentos diferentes y lugares distintos al atardecer.

Los cuadros son de pequeño formato ambos de dos lugares de Cantabria y quise capturar ese momento casi mágico en el que el sol se oculta y la luz crea efectos sorprendentes.

J.M.W. Turner  como he comentado en varias ocasiones antes de morir nos dejó de un modo muy esquemático una frase que resume casi toda su vida en la que estudió en profundidad los efectos del sol, la luz que producen en la naturaleza, en el mar y también en nosotros al condicionar nuestras vidas de un modo absoluto.

El sol es Dios

Siempre me ha gustado pintar el mismo tema o parecido desde un punto de vista distinto y en esta ocasión he realizado dos acuarelas de un atardecer en diferentes puntos y en diferentes momentos del propio atardecer. Ambos cuadros están pintados en dos lugares de Cantabria. El primero es una acuarela de un atardecer en Liencres con el sol alto aún entre nubes de colores oscuros y con brillos y reflejos en el mar que quise pintar en este maravilloso momento del día en el que el sol toma protagonismo en este lugar para crear efectos de luz increíbles. La orilla del mar apenas se aprecia por lo que el mar llega hasta la zona inferior de la composición del cuadro.

Acuarela de un atardecer en Liencres

Acuarela de un atardecer en Liencres

En el siguiente cuadro el atardecer en en la playa de las Arenas en Pechón en Val de San Vicente está en su punto final. El sol roza el horizonte a punto de ocultarse y tiñe de color amarillo y rosa la orilla del mar. Las siluetas de las rocas que se asoman en la parte izquierda y las personas que caminan por la orilla se hacen más fuertes y contrastadas. Se trata de un cuadro más oscuro que el anterior y con una luz más suave.

Acuarela de un atardecer en la playa de Pechón, Val de San Vicente

Acuarela de un atardecer en la playa de Pechón, Val de San Vicente

Dos tipos de atardeceres realizados con acuarelas en los que nos aportan dos sensaciones diferentes a pesar de estar realizados en el mismo momento del día que es el atardecer, un momento del día que nos dice mucho ya que la luz también nos cuenta cosas y nos aporta diferentes tipos de sensaciones.

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Pintar la naturaleza y sus limitaciones

Los retos de pintar cuadros al aire libre teniendo como motivo la naturaleza.

Tratar de pintar la naturaleza siempre es muy enriquecedor pero también se convierte en un reto difícil de superar.

Cuadro al oleo de Theodore Robinson

Cuadro al oleo de Theodore Robinson

A menudo tenemos la idea en nuestro imaginario colectivo y sobre todo debido al movimiento Impresionista la figura del artista ante la naturaleza pintando. Una imagen bucólica que a menudo reside en nuestra imaginación y a veces hemos visto en libros, películas y otros medios. Pero la práctica es otra cosa. Desde el punto de vista de artista y desde el punto de vista de otros muchos artistas que han pintado la naturaleza, es algo bastante más complejo de lo que se cree. Como he comentado en otras ocasiones básicamente la diferencia estriba en pintar por oficio o por pasatiempo, es decir aquí el modo de ver las cosas y entender la pintura puede variar bastante ya que el modo de mirar sobre todo lo que nos rodea cambia, es decir, se trata de un trabajo con el que convivimos constantemente y no se trata de un trabajo como otro cualquiera sino más bien como un modo de vida que nos acompaña indefinidamente hasta el final de nuestra vida. Puede que no resulte creíble esto que digo pero es así, ocurre con casi todos los trabajos vocacionales y el trabajo de artista plástico es así aunque esto se entienda sólo cuando uno se dedica a esto.

 

Frederick Carl Frieseke pintor impresionista americano pensaba lo siguiente:

«Si usted dirige su mirada hacia una masa de flores expuesta a la luz del sol, al aire libre, [y] ve un destello de manchas de diferentes colores, no lo dude un instante: píntelas tal y como las ve».

«Mi único propósito al pintar es reproducir flores iluminadas por la luz del sol.  No cabe duda de que la fuerza de los pigmentos tiene un límite y el pintor sólo puede aspirar a producir relativamente la impresión de naturaleza. Aunque puedo ver un resplandor de luz blanca al mediodía, no lo puedo representar literalmente».

Estudio al oleo de Frederick Carl Frieseke

Estudio al oleo de Frederick Carl Frieseke

Como se puede observar la conclusión que sacamos del comentario del artista es que es la naturaleza es demasiado perfecta o demasiado bella como para capturar toda esa belleza y trasladarla al lienzo pero si que se puede capturar una impresión de lo que vemos. Quizás al ansiedad nos domine ante un motivo que posee una belleza tal que nos abruma sin poder llegar a representarlo bien, por eso hay que controlar estas emociones y ser paciente ante el motivo.

Es una sensación extraña la que nos embauca al estar ante el modelo en plena naturaleza ya que son tales nuestros deseos de querer pintar lo que tenemos delante que a veces fracasamos en el intento por eso hay que planificar bien lo que se desea pintar y sobre todo realizar una composición buena en nuestro lienzo. Los primeros pasos, el dibujo inicial y la composición de cada elemento en el conjunto total de nuestro lienzo garantizará nuestro éxito.

Para finalizar y lejos de lanzar un mensaje pesimista os dejo una cita de Marc Chagall:

“El arte es el esfuerzo incesante por competir con la belleza de las flores… sin triunfar jamás.”