Dos momentos del día opuestos en dos cuadros al oleo

Cuadro al oleo en Miraflores

Paisaje de un anochecer en La Najarra, Miraflores

El día ofrece momentos que merece la pena vivir y observar. A veces estos momentos acontecen cuando viajamos en un tren o vamos en coche a nuestros trabajo y casi no prestamos atención cuando merece la pena observar con atención y detenernos en ese momento para ver todo lo que nos ofrece la luz y las diferentes atmósferas que vemos en ese momento. En el primer cuadro al oleo que presento, un paisaje cercano al estudio de pintura en el que trabajo nos ofrece la luz de  un atardecer. Con las últimas luces del día la jornada se precipita hacia la oscuridad y la luna hace acto de presencia en lo alto del cielo figurando como un punto luminoso. Este cuadro sería algo muy diferente si la luna no apareciera restando luz al cuadro. En este momento del día se respira quietud, quizás un sentimiento de alerta embarga a todos los animales que viven en el entorno como indicativo que el día toca a su fin y es hora de volver a casa. Pura poesía la que se aprecia en un paisaje de estas características y según la tradición de la pintura del Romanticismo ya que a los artistas de este periodo les gustaba mucho estas escenas.

Amanecer en la Sierra de Guadarrama, oleo sobre lienzo y panel

Amanecer en la Sierra de Guadarrama, oleo sobre lienzo y panel

En el siguiente cuadro muestro el contrario al cuadro anterior. La luz en este cuadro contiene mucho misterio y es también otro de los motivos por los que me atraía pintar. En este momento del día también se respira la quietud pero sin embargo la luz contiene un matiz muy distinto de un ocre claro y que ofrece un nuevo comienzo cada día, es decir como si todo se renovara cada día con el comienzo de la nueva jornada. La luz establece la vida en la tierra y define nuestros recuerdos a lo largo de nuestras vidas, por eso me encanta capturar esos momentos y plasmarlos en un lienzo. El modo de capturar esta realidad de cada artista depende del modo de ver las cosas de cada uno. Cada artista es un catalizador que a través de la mirada, del estado de ánimo, de influencias de otros artistas y otras circunstancias hace que su obra salga de un modo o de otro.

De este modo se puede afirmar que es un trabajo muy duro, quizás uno de los más duros y complicados si se conoce en profundidad.

 

Dos marinas en acuarela de gran formato

Cuadro en acuarela de una marina de Mojácar

Cuadro en acuarela de una marina de Mojácar

A veces la naturaleza tiene sus caprichos y vemos cómo se confunden ante nosotros lugares y paisajes que parecen de un lugar cuando son de otro. En este caso pongo por ejemplo el caso de dos cuadros de marinas que he pintado recientemente como es esta primera acuarela de la costa de Mojácar en la que se aprecia un mar Mediterráneo envuelto en un temporal azotando la costa y dejando un gran paisaje de espuma al tocar las rocas.

A primera vista podría parecer que se trata de una vista de alguna playa del norte de España y es que hasta la naturaleza tiene esos caprichos y modifica nuestra mente haciendo ver paisajes que no corresponden al lugar en concreto.

Se trata de un cuadro con un trabajo minucioso en el detalle de la espuma que deja el mar al retroceder en su ir y venir hacia la costa. El mar se torna en colores verdes y azules de varios tonos que al estar el cielo gris proyectan multitud de matices.

Cuadro en acuarela de una marina de Liencres, Cantabria

Cuadro en acuarela de una marina de Liencres, Cantabria

En el siguiente trabajo si podemos decir que pertenece a un lugar del norte de España, en este caso a la costa de Liencres en el que he pintado parte de su perfil también con un clima de borrasca levantando grandes olas que azotan las rocas. También existe un trabajo muy elaborado en la zona de las olas. En este último caso el ambiente que hay en el cuadro parece corresponder mejor con el lugar.

Las dos acuarelas tienen un tamaño de 70×50 cms y se pueden adquirir escribiendo a ruben@rubendeluis.com