Abstracciones en un cuadro de un paisaje de flores

Cuadro de un paisaje de flores en acuarela

Cuadro de un paisaje de flores en acuarela

Cada vez que realizo un cuadro ya sea en acuarela o en óleo suelo acercarme a la pintura y mirarlo con detenimiento. Ver esas manchas por las que está compuesto el cuadro y que poco a poco según nos alejamos toma forma. Estas manchas o pinceladas en muchas ocasiones carentes de línea donde el cuadro se compone del color sólo y se realiza partiendo de la base del color.

En gran medida hay una parte muy instintiva a la hora de realizar un cuadro como el que presento aquí y del que he realizado un breve vídeo que también he añadido a este comentario ya que me parecía interesante para tener otra referencia de lo que explico.

Las pinceladas del cuadro con poco pigmento y muy diluidas en agua se unen unas a otras generando multitud de formas unas voluntarias y otras no y enlazándose entre sí. A medida que se van secando se van añadiendo nuevas capas de color pero con más pigmento con el color más puro de modo que se trabaja de claro a oscuro que es como trabajo con acuarela aunque hay que añadir que no hay que abusar del color para que el resultado sea homogéneo y es aquí donde reside el secreto e este tipo de cuadros, la cantidad y el equilibrio entre el color y el agua.

¿Cuál es la cantidad y proporción de cada cosa? 🙂 la respuesta se obtiene pintando muchas de modo que dependiendo del resultado que quedamos añadiremos más agua o más color.

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La belleza de la simplicidad en arte

Niño aprendiendo a caminar, dibujo a tinta, Rembrandt,  1660

Niño aprendiendo a caminar, dibujo a tinta, Rembrandt, 1660

“Niño que aprende a andar” Este dibujo de Rembrandt del año 1660 que está dibujado sobre papel y tinta marrón aparece en la película “El artista y la modelo” en la que Marc Cros explica a la modelo Mercè que posa para el durante una serie de días para una escultura que es una auténtica obra de arte. Mercè le mira con incredulidad pero luego Marc le explica el porqué.

La simplicidad del trazo realizado con rapidez y  esos trazos ligeros que nos dicen tantas cosas sólo pueden estar hechas por un maestro como Rembrandt.

La figura que está a nuestras espaldas se inclina con ternura hacia el niño que torpemente inicia el paso mientras que su padre de cuclillas le anima a ir hacia el con las manos ligeramente levantadas. También la otra figura de otra mujer que toma de la mano del niño se muestra ligeramente inclinada para ayudarle en el paso.

Una quinta figura aparece en la escena y se detiene a contemplarla y es una mujer que lleva un cántaro o un cubo con agua y que el peso hace que toda la figura se tuerza por un lado y por el otro permanezca extendida por el peso.

El artista Marc Cros tenía razón en su reflexión ya que en esta simplicidad que se adquiere con los años se consiguen las mejores obras y los mejores resultados. Renoir al final de sus días cuando volvió a pintar desnudos en su retiro de La Provenza al sur de Francia pensó que toda su vida se había complicado demasiado y queriendo ofrecer un trazo más definido y utilizar temas más espectaculares y sin embargo la sencillez del trazo ligero de las últimas obras que parece mezclarse unos colores y otros ofreciendo ligereza y consistencia a la vez a todo el cuadro.

A menudo cuando el artista comienza su carrera, en sus primeras obras se pretende siempre alcanzar metas muy ambiciosas con temas muy rebuscados o barrocos y se obvian los temas y motivos más sencillos y cotidianos pasándolos por alto pensando que son inferiores cuando esto es un error del que se sale con el tiempo.

Forma parte del aprendizaje de cualquier artista, pasar por este camino inevitablemente y como el niño de Rembrandt aprender  a caminar poco a poco.